He-Man y los Masters del Universo

He-Man y los Masters del Universo

El regreso más esperado por toda una generación ha aterrizado por fin en las salas de cine. He-Man y los Masters del Universo prometía devolvernos a Eternia en una superproducción de acción real y, tras asistir al pase de prensa cortesía de Sony Pictures, os traigo mis impresiones completas sin un solo spoiler.

Para quienes crecimos en los 80 durmiendo con un muñeco de Skeletor en la cama o llevándonos a Hordak al colegio, la expectación no podía estar más alta. ¿Ha logrado la película cumplir con semejante listón? La respuesta corta es sí: no es perfecta, pero es un viaje directo al corazón de nuestra infancia.

1. Un blockbuster clásico hecho con amor por el material original

Que nadie se llame a engaño: estamos ante un blockbuster palomitero clásico. Es una película diseñada con el manual de Hollywood en la mano, nacida para llegar al máximo público posible y reventar las taquillas de todo el mundo. Sin embargo, a diferencia de otros productos corporativos desalmados, aquí se respira mucho amor, mimo y fidelidad a la esencia original de los Masters del Universo.

La cinta comete un pecado que los fans veteranos identificarán de inmediato: durante casi su primera mitad, se empeña en anclar la historia a la Tierra y a nuestro presente. Es un recurso muy similar al que ya utilizó la denostada versión de Dolph Lundgren. Aunque en un principio pueda chocar, esta decisión tiene una contrapartida muy positiva: sirve para explorar y asentar mejor la personalidad del alter ego de nuestro héroe.

2. El Príncipe Adam y He-Man: Una dicotomía muy bien capturada

El papel recae sobre Nicholas Galitzine, quien firma una actuación muy superior a lo esperado, logrando mantener de forma brillante la dualidad del personaje principal:

  • El Príncipe Adam: Queda retratado en gran parte de las ocasiones bajo un perfil cómico, muy ingenuo e inocente. Aunque parte de la crítica especializada ha castigado este exceso de chistes, la realidad es que el material original siempre tuvo ese toque. El humor en ciertos momentos se pasa de rosca o entra con calzador en situaciones de tensión, pero funciona para marcar el contraste.
  • He-Man: Cuando llega la transformación, Galitzine resulta imponente en pantalla [08:14]. Cumple con creces el perfil del héroe serio, valiente y mítico que todos teníamos en la cabeza. Como detalle curioso (y casi una minucia que no empaña la experiencia), la primera transformación digital muestra una definición muscular exageradísima por CGI que luego no llega a ser tan extrema en el actor real, pero el resultado global sigue siendo impecable.

3. Los villanos roban el espectáculo: Un Skeletor soberbio

Si los héroes cumplen, la galería de villanos se sale de la escala. Su representación es una auténtica gozada visual: monstruos extravagantes, caras inverosímiles y partes mecánicas que clavan por completo el diseño de los dibujos y los muñecos clásicos de Mattel [07:26].

  • Skeletor es lo mejor de toda la película: Es un personaje soberbio que roba cada plano en el que aparece [06:51]. Su tono de voz, su actitud de líder autoritario «pasado de rosca» y ese punto que roza la parodia y la autoparodia recuerdan muchísimo a la aplaudida versión que vimos en la serie de animación de Netflix de Kevin Smith.
  • Evil-Lyn: La actriz que le da vida le aporta un puntazo único que la convierte, de lejos, en uno de los personajes más memorables y magnéticos de la función.

Por el bando de los héroes, los secundarios quedan relegados a un tercer o cuarto plano, pero están repletos de guiños. Los fans que tuvieron los juguetes en las manos disfrutarán enormemente con la fidelidad de sus diseños e incluso con las bromas en tono cómico que hace la propia película a costa de los apodos tradicionales de personajes como Fisto o Moss Man (el Hombre de Musgo) [05:51].

4. Altibajos de ritmo compensados con pura emoción

La película no es redonda. Tiene ciertos baches de ritmo en su tramo central donde la narrativa decae y, en ocasiones, las cosas ocurren «porque sí» o «porque patata», recurriendo a salvaciones milagrosas muy típicas de este perfil de cine de aventuras. Además, me habría gustado ver mucho más tiempo en pantalla a Battle Cat [10:43].

Pero sus carencias quedan completamente perdonadas porque logra su verdadero objetivo: hacerte sentir de nuevo como un niño [09:49]. Para los hijos de los 80, aquellos que vivimos el estreno en cines de la cinta original como nuestra primera experiencia en salas, esta película es un detonador de nostalgia capaz de hacer llorar de emoción a los más veteranos [10:04].

Veredicto Final: El equilibrio perfecto entre dos mundos

He-Man y los Masters del Universo ha esquivado la trampa de hacer una versión modernizada al 100%. Sus responsables han sabido respetar lo clásico y, cuando se toman licencias, la propia evolución de la trama se encarga de corregirlo durante el metraje. Consigue el equilibrio perfecto: mantiene plenamente satisfecho al fan de la vieja escuela y ofrece una divertidísima cinta de fantasía y aventuras para el público nuevo [12:29].

Por cierto, no os levantéis de la butaca antes de tiempo: la trama queda totalmente abierta para una secuela y cuenta con tres escenas post-créditos brutales cargadas de un fan service del bueno [10:50]. Una opción perfecta para disfrutar en la pantalla más grande posible.

Lo mejor: Skeletor (absolutamente brillante), la fidelidad en el diseño de los villanos y su descomunal factor nostalgia. Morena Baccarin como una Diosa en el papel de la Hechicera [10:27].

Lo peor: Un ritmo irregular en la parte central y algún chiste metido con calzador que rompe momentos dramáticos.

Esta película me toca muy, pero que muy de cerca, así que estoy deseando leer vuestras opiniones. ¿Qué os ha parecido a vosotros este regreso a Eternia? ¿Ha estado Skeletor a la altura de vuestros recuerdos de la infancia? ¡Desenvainad la Espada del Poder en la sección de comentarios del canal de YouTube!