Reseña · sin spoilers
100% Marvel. Thunderbolts: crítica tomo a tomo (del 1 al 3)
Seguimos tomo a tomo los Thunderbolts de la colección 100% Marvel, de la etapa de Daniel Way a la llegada de Charles Soule. Aquí están juntas las tres críticas, cada una con su nota.
100% Marvel. Thunderbolts 1
Nota: 4/10
En una línea: Way sigue escribiendo Masacre con otros cinco nombres y desaprovecha el material; Dillon tampoco convence. Se deja leer, pero es un voto de confianza.
Marvel NOW! ha supuesto un nuevo comienzo para el 90% de las colecciones de Marvel Comics. Por un lado, varias cancelaciones, y para la mayoría de supervivientes, cambio de numeración, cambio de equipos creativos y, en el caso de colecciones protagonizadas por equipos de personajes, cambio en sus alineaciones. Una reestructuración en toda regla que, si bien no es un reinicio del Universo Marvel, es lo más parecido a una renovación que se podía hacer en el seno de la editorial.
Una de esas colecciones que se decidió mantener, pero que empezó desde cero, fue Thunderbolts. El nuevo equipo creativo encargado de intentar revitalizar una colección que nunca ha sido de las de primera línea, caminando siempre entre los límites de la cancelación, es el formado por Daniel Way en los guiones y Steve Dillon en los dibujos.
De los villanos de Busiek a los de Osborn
Recapitulando un poco, tenemos que los Thunderbolts fue un grupo creado en 1997 por Kurt Busiek, en el que varios villanos se hacían pasar por superhéroes para, en el momento más inoportuno, dar la puñalada trapera por la espalda. Esto evolucionó poco después, conviertiéndose en un grupo en el que esos villanos vieron la luz y consideraron sus actividades encubiertas como una forma real de redimirse.
Con la llegada de Reinado Oscuro y de Warren Ellis a la serie, Norman Osborn remodeló a los Thunderbolts para crear un grupo de villanos que, dentro de los límites legales, tenían como misión acabar con los superhéroes.
La última iteración del grupo, la más reciente y de la que podéis conocer algo en nuestra reseña de 100% Marvel. Vengadores Oscuros 1 – Los Más Poderosos de la Tierra, fue una en la que se recuperaba la tónica de villanos en busca de redención. En esta ocasión, se encargó a Luke Cage la tarea de liderar a un grupo de supervillanos controlado para llevar a cabo misiones concretas en aras del bien.
Veneno, Elektra, Masacre, el Castigador y Hulk Rojo
Terminada esta última etapa y comenzando una nueva era, era inevitable un nuevo conjunto de personajes, y desde la Casa de las Ideas optaron por reclutar a cuatro de los grandes clásicos de la editorial junto a una de las novedades de los últimos años: Veneno, Elektra, Masacre, el Castigador y Hulk Rojo. Nótese que todos ellos son anti-héroes amorales, personajes que opinan que el fin justifica los medios, que se mueven entre el bien y el mal según la situación, y que han sido siempre principalmente solitarios, con el consecuente juego que puede dar eso.
El tomo de Panini Comics 100% Marvel. Thunderbolts 1 recopila en 136 páginas los seis primeros números de la serie, lo justo para comprobar si Daniel Way, en alza por su trabajo en la serie de Masacre, y Steve Dillon, que siempre será recordado como el dibujante de Predicador, nos traen una serie a tener en cuenta.
El General Ross, ahora Hulk Rojo, es el encargado de liderar a un equipo en el que ninguno de sus miembros quiere estar. No confían en el resto, no se llevan bien, no les gusta trabajar con gente y por ello surgen roces constantemente. Sin embargo, cada uno tiene una serie de asuntos y motivaciones que, de alguna manera, le obligan a colaborar con el resto. Sin querer, y sin darse cuenta, funcionan bien como equipo, pero a la hora de la verdad cada uno hará las cosas por su cuenta y a su manera.
Un dictador que derrocar con mucha sangre
Como primer arco argumental, tenemos una historia clásica para todo equipo de operaciones encubierto que se precie: derrocar a un dictador de un país oriental por ahí perdido que dispone de armas de última tecnología. Sin duda, un espacio ideal para que Way de rienda suelta a todo su potencial y al de la serie. Nombrar a personajes como Masacre, Punisher o Elektra es pensar en muerte, sangre, desmembramientos y todo tipo de violencia gratuita, algo en lo que la serie no se queda corta. A eso añadimos también el humor del que el guionista hizo gala en Masacre, y que de algún modo continúa aquí al contar también con el Mercenario Bocazas en el equipo. Y ya puestos, dada la carta blanca, también tendremos algo de sexo y lenguaje corrosivo.
La sensación general es como si Daniel Way siguiese escribiendo en la serie de Masacre, pero con la diferencia de que esto ya no es la serie de Masacre. El guionista cuenta con cuatro personajes más con mucho potencial, por los que otros guionistas matarían, y sin embargo no consigue sacarles rendimiento. Viene a ser algo parecido a cuando un equipo de fútbol cuenta con los mejores jugadores del mundo, pero el entrenador no consigue que jueguen bien juntos. La sensación de material desaprovechado se hace patente en estos primeros números, pero es cierto que la cosa está empezando, y bien podría cambiar en un futuro no muy lejano.
En cuanto a Steve Dillon, podríamos decir que, a priori, esta debería ser una serie perfecta para él. Violencia, humor negro y sarcástico, y personajes oscuros, buenos elementos para adaptarse a ese trazo y ese estilo tan característicos. Sin embargo, no me acaba de convencer el estilo general de la serie. Los dibujos parecen demasiado forzados, principalmente las caras y las expresiones, y dan una sensación de imágenes superpuestas con un aspecto “demasiado digital”. Y simple, todo muy simple, sin pararse a añadir detalles ni complicarse mucho la vida.
Un voto de confianza a lo que venga
En definitiva, y aunque se deja leer, el comienzo de la serie no nos ofrece lo que cabría esperar de ella. La premisa general está bien, y tiene mucho potencial, pero lo siendo por Way. El guionista no parece estar a la altura, y mucho tendrá que demostrar en adelante si no quiere acabar recogiendo sus bártulos para cambiarse a otra cosa. Por otro lado, y basándonos precisamente en el citado potencial de la serie, vamos a partir de que los comienzos siempre son difíciles, y más cuando cuentas con un grupo de personajes con los que no has trabajado nunca y a los que les tienes que coger el truco. Así que crucemos los dedos y demos un voto de confianza a lo que está por venir.
100% Marvel. Thunderbolts 2: Alerta Roja
Nota: 6/10
En una línea: Más redondo que el arco anterior gracias a Phil Noto, pero Way se marcha dejando una etapa que no se recordará: seis personajazos desaprovechados.
Tras la reseña del primer arco por parte de mi compañero Alejandro, hoy toca hablar de el segundo tomo que ha lanzado a la venta Panini Comics de la serie Thunderbolts, 100% Marvel. Thunderbolts 2 - Alerta Roja. Y aunque el primer arco nos dejo un tanto fríos a los dos, este arco mejora en calidad (opinión personal), sobre todo en calidad artística aunque tengamos de nuevo en un número a Steve Dillon. Al frente de los guiones sigue Daniel Way, un autor que creo que se intenta parecer al gran Garth Ennis, pero que no logra conseguirlo. Pero hay más, y es que asistimos a la salida de Way pero a la llegada de Charles Soule, un autor indie que ha obtenido fama gracias a su renombrada serie de La Cosa del Pantano. Lo malo, que solo no brinda un número, lo bueno, que se quedará bastante en la serie (concretamente del número 12 al número 27). A nivel artístico asistimos a la llegada de Phil Noto, un autor que a mí siempre me ha encantado y que hará las delicias de los fans que estaban deseando que Dillon se marchara. No digo que Steve Dillon no sea un buen dibujante, pero es que el cómic de superhéroes no es los suyo.
La historia se retoma por donde la dejamos en el anterior arco, con los Thunderbolts en busca de un arma gamma de destrucción masiva que finalmente será utilizada para crear armaduras de Dinamo Carmesí. En primera instancia, los Thunderbolts (en especial Veneno) se quieren amotinar contra Hulk Rojo en el submarino por no contarles cierta información, pero la cosa no sale demasiado bien. Finalmente, Ross les cuenta información sobre sus actividades con las armas gamma en el pasado y por qué están en busca de esa arma, parece ser que Ross intenta expiar sus pecados de alguna forma. En los números siguientes se suceden ataques a jefes terroristas que tienen algo que ver con las armas químicas y llegan a la conclusión de que el verdadero enemigo tiene bastante relación con un miembro de los Thunderbolts. Entre medias de todo eso podemos ver como la CIA los sigue el rastro desde el accidente en Kata Jaya y asistimos a un cameo de los Vengadores, más concretamente de los Imposibles Vengadores, pero que se queda solamente en eso, sin llegar a interferir en nada.
El Líder es una marioneta de Hulk Rojo
En cuanto al desarrollo de los personajes, vemos como el “trío” amoroso entre el Castigador, Elektra y Masacre avanza poco, pues creo que solo sirve para avivar las ventas. Aunque todo hay que decirlo, Daniel Way sabe sacarle jugo presentándonos situaciones bastantes ingeniosas. Respecto a la relación entre Veneno y Hulk Rojo, que se tensó nada más comenzar la serie (en el número 2), no se habla demasiado salvo en la idea de amotinarse en el submarino. Pero lo peor (según mi punto de vista), es que todavía no vislumbre un ápice de rebeldía o superioridad en el Líder, es una marioneta en manos de Hulk Rojo que solo sigue sus órdenes y aguanta sus enfado. Espero que cambie esa relación. En cuanto al “miembro” más siniestro, Piedad, solo hace un cameo.
Daniel Way nos presenta una continuación de los que desarrolló en Kata Jaya pero que cierra parcialmente los hilos (y si no ya se encarga Charles Soule de hacerlo). Propone un guión más ágil que el anterior y con diálogos inteligentes, la cual es una de sus grandes habilidades. Las relaciones entre los Thunderbolts están bien construidas, pero sigue pareciendo que derrocha a algunos personajes como son el Líder, Veneno o el Castigador. En contraposición, el trabajo que hace con Elektra y Masacre es magistral. Pero sigo encontrándome con otro problema y es que Daniel Way teje de una manera toda la trama que hay que leerse un par de veces el tomo para enterarte de por qué suceden algunas cosas. Respecto a Charles Soule, solo nos brinda un número para deleitarnos y no es que sea nada del otro mundo, pero consigue desarrollar al Castigador en un solo número mejor de lo que lo ha hecho Way en 11 números.
Phil Noto deleita y Dillon cumple
En la parte artística nos encontramos con Phil Noto, el cual yo he admirado desde que entró el mundo del cómic y que me sigue deleitando a día de hoy con su magistral trazo. Sus dibujos son bellos en la extensión de la palabra, pero claro, pecan algunas veces de ser demasiado planos. Aun así domina la fisionomía y anatomía bastante bien. También domina las escenas de acción y las más pausadas pero se nota que pone más interés en algunos personajes y escenas que en otras. Por ejemplo, su diseño de Hulk Rojo no me convence. En cuanto a Steve Dillon, es un autor que tiene un trazo bastante particular pero que en este número cumple. Y tras años leyendo cómics de él, creo que es uno de estos artistas que domina la fisionomía la perfección, pero en lo demás… Por ejemplo, puede sacarle todo el jugo a personajes como Masacre o Veneno pero a la vez todos los personajes que dibuja parecen exactamente iguales. Al color nos acompaña Guru eFX, que lo hace bien pero ensombrece algunas veces el trabajo de Noto. Porque no hay mejor colorista para Noto que él mismo, y ya lo ha demostrado en la serie de All-New Marvel NOW! de la Viuda Negra. Aun así sabe entender muy bien el estilo de Dillon.
En definitiva, es un número más redondo que el anterior pero que sigue sin encontrar su camino. El fallo principal no es que no se sepa, por ejemplo, por qué cuatro solitarios han accedido a trabajar juntos a las órdenes de Hulk Rojo (cosa que explicará Soule, tranquilos). A pesar de contar con esos seis personajes, por los que muchos autores se matarían por tenerlos y por tener un grupo así, no se les saca el potencial que deberían tener. Como decía antes, Way se va de esta serie, pero nos deja una etapa que no será recordada para nada en la historia del grupo. Por lo menos, Charles Soule viene con fuerza y por lo que he leído, aunque no llega al nivel de etapas como la de Busiek, Nicieza o Ellis, la cosa irá para mejor. Es una pena, porque Phil Noto solo volverá para un número pero tendremos al español Jefte Palo. Próximamente, en junio, asistiremos a un ti-en con Infinito.
Especial mención merece el argentino Julián Totino Tedesco, que desde el número 1 nos lleva malcriando con estas pedazos de portadas.
100% Marvel. Thunderbolts 3: Infinito
Nota: 7/10
En una línea: Soule cruza al equipo con Infinito y la serie da por fin el salto de calidad que prometía. Si la cancelan, será por ventas y no por falta de nivel.
Panini Comics nos trae ya el tercer tomo de los Thunderbolts, que podemos adquirir en España bajo el título 100% Marvel. Thunderbolts 3: Infinito y que incluye los números 12-19 de la serie original USA. Debo decir que, contra todo mi pronóstico, la serie continúa en las tiendas actualmente, mientras otras han caído por el camino. Y lo bueno de todo es que sigue en pie, pero mejorando en calidad paso a paso, convirtiéndose en una de las series a tener en cuenta de todas aquellas que nacieron bajo el sello Marvel NOW!.
Tras hacerse cargo de la serie en el tomo anterior, Charles Soule continúa al mando, y eso se nota en progresivo ascenso en calidad. En esta ocasión, aunque sin dejar de lado la trama principal, Soule decide que ya es hora de que el General Ross cumpla parte de su trato. Cuando este variopinto grupo de anti-héroes se unió a él, Ross les prometió que si le ayudaban, él les ayudaría en sus misiones particulares. Pues bien, sorteo mediante, ha llegado la hora de ayudar a Punisher a cargarse a la mafia de Nueva York.
El viaje a Nueva York coincide con Infinito
Pero amigos, no penséis que es una casualidad el hecho de que el viaje a Nueva York de Hulk Rojo, el Líder, Veneno, Elektra, Masacre y Punisher sea el primero, porque Soule ha ideado todo para que coincida a la perfección con el evento que corría en la Casa de las Ideas por aquel entonces: Infinito. El caso es que, mientras el equipo se encuentra en la Gran Manzana para acabar con una familia mafiosa que se dedica a cubrir, equipar y ayudar al resto de mafiosos de la ciudad, Nueva York se ve sumida en medio de una invasión alienígena que sirve como avanzadilla para la llegada de Thanos. Por si fuera poco, los efectos de la trama principal del evento también se hacen notar aquí, y vemos como las Nieblas Terrígenas envuelven a nuestros héroes y lo que les rodea, con algún que otro efecto secundario.
Los personajes, a pesar de los “mil” años que llevan danzando por los cómics, comienzan a ver su personalidades más definidas y acorde con lo que conocemos de ellos, mostrándose así un inflexible e implacable Punisher, un gracioso y molesto Masacre, o un Veneno que pese a sus acciones muestra una moralidad decente. Quién quizás salga perdiendo, al menos en este tomo, es Elektra, que cuenta con poco protagonismo y quizás con el menor carisma de todos sus compañeros.
Jefte Palo sustituye a Phil Noto
El caso es que la trama resulta entretenida, engancha y te lees el tomo en un “plis-plas”. A esto ayudan los dibujos de Jefte Palo, que viene a sustituir a Phil Noto con un consecuente cambio de estilo. He de decir que, particularmente, a mi no me emociona en su formato visual, pero sí lo encuentro fluido y adecuado en la narrativa visual y el nivel de detalle. A pesar de esos trazos alargados y finos, a veces caricaturescos, que no pegan demasiado con una serie cruda y violenta, el desarrollo de las viñetas y el ritmo favorecen una lectura ágil y dinámica, de esas que solo necesitan el texto justo para explicar las cosas.
En definitiva, este tomo viene a demostrar que la serie al fin ha dado ese salto de calidad que su potencial auguraba desde el comienzo. Se borran pues los temores acerca de una posible cancelación, que es cierto que aún puede llegar, pero que de darse será por las ventas, y ya no por falta de calidad.
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