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22 de septiembre de 2026

Reseñas → Marvel

Reseña · sin spoilers

Marvel Gold. Iron Man: crítica tomo a tomo

Seguimos tomo a tomo el Iron Man clásico de la colección Marvel Gold, de la antesala de Demonio en una Botella al final de la etapa. Aquí están juntas las cuatro críticas, cada una con su nota.

Universo Álex

15 de mayo de 2013 · Actualizado el 22 de septiembre de 2026 · 20 min de lectura

Marvel Gold. Iron Man: crítica tomo a tomo

Marvel Gold. Iron Man: A Merced de mis Amigos

Nota: 7/10

En una línea: La antesala de Demonio en una Botella, con Tony cayendo en picado. Pesa la narrativa setentera y un Stark serio y aburrido, pero es lectura obligada.

No aprovechar el estreno de un, a priori, gran éxito cinematográfico es una jugada poco inteligente. Es así el caso de Iron Man 3, que se estrenó hace relativamente poco, y sería un poco raro no publicar algo más o menos simultáneo y relacionado en el apartado comiquero. Es por ello que Panini Comics, además de haber lanzado el tomo de Extremis que ya reseñamos, presenta un nuevo tomo del Vengador Blindado que recupera material clásico del personaje, y más concretamente material inmediatamente anterior al ya publicado Marvel Gold. Iron Man: El Demonio en una Botella.

Por ello, Marvel Gold. Iron Man: A Merced de mis Amigos, que recopila los números Iron Man #113-119 y Avengers Annual #9 USA en 172 páginas de un libro con solapas por 15 €, nos sirve de antesala de uno de los arcos argumentales más míticos y de más calidad que ha habido en la historia del personaje.

Lógicamente, por contener el material donde se gesta esa mítica saga, este tomo es igual de importante por esto, pero también por suponer la llegada de creativos que dejarían huella en el personaje y por aportar su grano de arena a una de las mejores etapas del mismo.

En una búsqueda de intentar revitalizar a Iron Man, llegan a la serie regular desde DC Comics los señores David Michelinie y Boy Layton, que se unen a Bill Mantlo, y que cuentan con dibujos de John Romita Jr., Herb Trimpe y Don Newton. Como veis, se trata de un equipo creativo de lujo que, a priori, debería dar un resultado a la altura.

El peor enemigo de Tony es él mismo

La eterna problemática de Iron Man es la de con quién enfrentar a un tipo súper inteligente que maneja una armadura superpoderosa. Generalmente, el perfil de enemigo ha sido casi siempre el mismo, con diferentes formas o diferentes nombres, pero el mismo. Por ello, como primer paso para revitalizar y provocar el cambio, los guionisas deciden que el peor enemigo al que se puede enfrentar Tony Stark es, sin duda, él mismo. Una serie de atentados contra su vida, que agentes de S.H.I.E.L.D. quieran acabar con él, que alguien misterioso quiera arrebatarle el control de Industrias Stark y una tortuosa relación amorosa con Madame Máscara, hacen que Stark vaya cayendo poco a poco en picado hasta tocar fondo en Demonio en una Botella, donde el alcoholismo, la depresión y la desesperación acaban por vencerle.

Michelinie y Layton construyen una trama a medio plazo que se basa principalmente en las emociones y los daños internos, pero sin dejar de lado nunca la acción. La pesada carga que soporta Tony al tener que llevar en secreto una relación amorosa con una villana, tener que lidiar con gente que pretende arrebatar sus negocios y además seguir llevando una doble vida (porque recordemos que en estos tiempos aún no se sabía que Tony Stark es Iron Man), va minando poco a poco una psique que, por mucho que pertenezca a un superhéroe, no es capaz de soportarlo todo.

En estos números los villanos son clásicos, pero menores, y es el cúmulo de circunstancias lo que acaba por desesperar a Tony, plantando las semillas de su caída en picado en lo personal y en lo profesional (tanto en el papel de empresario como en el de superhéroe). No es que sea una lectura que marque la diferencia, pero es una etapa tan clásica y que ha significado tanto para el futuro del personaje que diríamos que es de obligada lectura. Demonio en una Botella es imprescindible, pero no está de más conocer cómo y por qué Tony Stark llegó a esa situación.

Un Tony Stark serio, estirado y aburrido

Aún así, no todo es de color de rosa. Es una lectura sencilla, y la trama es elaborada, sobre todo por su desenlace y el posterior renacimiento del personaje. Pero no podemos olvidar que este tomo recopila números que fueron publicados a finales de los años 70, momento en el que el estilo narrativo era otro, demasiado descriptivo e insustancial, y a veces incluso sobrante. Tampoco ayuda que el Tony Stark de entonces fuera tan distinto al que es hoy en día. Afortunadamente, en los tiempos que corren, Tony ha sufrido un lavado de cara que le ha convertido en uno de los personajes más carismáticos del Universo Marvel, en parte gracias a la encarnación de Robert Downey Jr. en el cine. A todos nos enamora esa confianza en sí mismo, ese sarcasmo, ese humor negro y esa ironía fruto de saberse inteligente, rico y poderoso. Pero a finales de los 70, cuando la publicación original del contenido de este tomo, Tony Stark era un hombre serio, estirado y hasta aburrido. Es, cuanto menos curioso, ser testigo de la evolución que ha sufrido el personaje.

El apartado gráfico es bastante destacable, pero siempre dentro de lo que es, un estilo clásico lleno de colorido muy chapado a la antigua. Habrá adoradores y habrá detractores, pero la calidad hay que reconocerla. Al menos, el señor Romita Jr. estaba en su mejor momento, o casi, y no era blanco de las críticas negativas que le abordan hoy en día, dicen las malas lenguas que fruto de la dejadez o la desidia. Por tanto, pocas pegas que poner a unos dibujos que se adaptan perfectamente a lo que se cuenta y cómo se cuenta.

Lectura obligada para todo fan de Iron Man

Para terminar, cabe decir que este tomo es una lectura que todo fan de Iron Man debe hacer sí o sí, primero porque forma parte de una de las etapas más destacables de la historia del personaje, y segundo porque es un punto clave en la evolución de Tony Stark hasta llegar al que conocemos hoy en día. Para los que no son fans, no es una mala idea leer sobre el origen de Iron Man y luego ya dar el salto a esta etapa para, a partir de aquí, ir siendo testigo de su evolución.

Como detalle curioso, hay que decir que en estas páginas se produce el debut del que a la postre será un personaje muy importante en la mitología de Iron Man: James “Rhodey” Rhodes. Por tanto, otro motivo más par ano dejar escapar la oportunidad de leer este tomo.

Marvel Gold. Iron Man: El Héroe Interior

Nota: 7/10

En una línea: Aquí Stark remonta y se cierran todos los cabos sueltos del bajón. El personaje aún resulta soso y los dibujos son clásicos hasta decir basta, pero engancha.

Ya os contamos los eventos que ocurrían inmediatamente antes del famoso arco El Demonio en la Botella de Iron Man gracias al tomo Marvel Gold. Iron Man: A Merced de mis Amigos, en donde descubrimos los hechos que llevaron a Tony Stark a caer en ese agujero negro. Ahora, Panini Comics continúa publicando material clásico del Vengador Dorado y nos da la posibilidad de saber qué ocurrió justo después de ese mítico arco argumental, completando lo que podríamos llamar “una trilogía imprescindible” en la vida comiquera de Hombre de Hierro.

En el tomo Marvel Gold. Iron Man - El Héroe Interior, Panini recopila en el clásico formato de la línea de libro con solapas de 208 páginas los números Iron Man #129-139 USA, que cuentan con guiones de David Micheline y Bob Layton, y dibujos de Bob Layton, Sal Buscema y Jerry Bingham.

En estos números, principalmente, podemos decir que Micheline se dedica a atar todos los cabos sueltos que provienen desde A Merced de Mis Amigos antes de su cercana marcha de la serie (que se produciría en el número 157). Recordemos que el acoso de S.H.I.E.L.D. contra Industrias Stark, la aventura amorosa con Madame Máscara, los fallos en la armadura de Iron Man, los ataques de El Otro, el desprestigio popular del héroe y otros detalles sumen a Stark en una profunda depresión que le lleva a refugiarse en el alcohol.

Así, durante diez números, vamos viendo paso por paso como un recuperado Tony Stark va cerrando todas y cada una de esas tramas pendientes en lo que, aparentemente, son historias independientes y autoconclusivas. Para un lector que acceda a este tomo de forma directa sin haber leído los otros dos, el resultado será una lectura amena llena de historias cortas de aventuras protagonizadas por Tony Stark / Iron Man. No es, para nada, necesario haber leído los números anteriores, y más cuando es típico de la época hacer repetitivas recapitulaciones al comienzo de cada número. Sin embargo, para los que ya vienen siguiendo esta mítica etapa desde números atrás, cada historia será continuación directa de algo que ya se pudo leer con anterioridad, poniendo punto y aparte y limpiando la pizarra para lo que vendrá en un futuro inmediato.

Ahora toca el ascenso, no el descenso

Teniendo en cuenta esto, se puede deducir fácilmente que este tomo es total y absolutamente continuista con respecto a los dos anteriores, con la salvedad de que esto parece un nuevo ascenso en la vida personal de Tony Stark, en lugar del descenso sufrido hasta este momento. Tras varios números de desorden, desidia, auto-desconfianza, depresión e incluso miedo, Tony Stark vuelve a confiar en sí mismo, a sentirse feliz, a estar contento, a querer luchar por lo que le importa, y eso se nota también hacia fuera.

Lamentablemente, el personaje sigue estando lejos del Tony Stark que conocemos hoy en día, manteniéndose como un multimillonario excéntrico, mujeriego y bastante soso en cuanto a actitud, comentarios y diálogos. Micheline continúa por la senda de presentar a un personaje más de la calle, menos superhéroe, lo que por un lado resulta pero por otro no. De hecho, nos encontramos casi constantemente con una especie de sensación de deja-vu con el lazo Clark Kent / Superman, que se hace muy patente cada vez que Tony Stark huele el peligro y debe ponerse el traje de Iron Man. Incluso hasta llega a hacerse un guiño en un punto en el que Stark dice, literalmente, “nunca hay una cabina de teléfono cuando la necesitas”.

Madame Máscara, Bethany Cabe y El Otro

Vemos, en las poco más de 200 páginas del tomo, como Stark recupera el control de su compañía gracias a un giro bastante inteligente por su parte, para asombro de Nick Furia, aunque a nivel narrativo quizás un poco precipitado. Vemos también como se cierra definitivamente el capítulo de su relación sentimental con Madame Máscara, que tras un enfrentamiento de gatas con el actual interés amoroso de Tony, se da cuenta que fue la culpable de los malos momentos pasados por el multimillonario. Vemos, precisamente, el desarrollo de esa relación con Bethany Cabe, una guardaespaldas con la que parece vivir una aventura amorosa un tanto liberal. Se cierra también el arco relacionado con El Otro, comenzado tantos números atrás y que se había perdido en el limbo, y se construye todo para que, de nuevo, Iron Man vuelva a ser un héroe aclamado por las masas y en el que la gente puede confiar.

Aparte de esto, se introduce una historia de interludio en la que Bruce Banner / Hulk hace acto de presencia. En ella, Tony Stark intenta ayudar a Banner fabricando una cura para su problema, pero al final resulta que el remedio es peor que la enfermedad. Entre medias, vemos un poco más de presencia del científico Scott Lang, que recupera al Hombre Hormiga para darle cabida en un número de este tomo. Y no nos olvidemos tampoco de James “Rhodey” Rhodes, un personaje que no lleva demasiado tiempo desde su debut hace unos cuántos números, pero que cada vez va cobrando más importancia dentro de la serie.

Dibujos clásicos hasta decir basta

En cuanto a los dibujos, hay que decir que son clásicos hasta decir basta, pero es lo que toca, porque para algo son cómics de finales de los años 70. Ya no está John Romita Jr., pero sí Sal Buscema, y el resultado es prácticamente el mismo. El nivel baja ligeramente en algunos números en los que Layton comienza a jugar con los lápices, demostrando falta de práctica, ritmo y adaptación a la narración visual por viñetas, pero viéndolo desde un punto de vista general casi se puede pasar por alto. El dinamismo tosco, el excesivo colorido y los movimientos exagerados son parte de cómo eran los dibujos en aquellos tiempos, por lo que compararlo con lo que podemos encontrar hoy en día no tiene sentido. Para lo que había por entonces, no podemos decir que haya queja alguna.

En definitiva, Marvel Gold. Iron Man - El Héroe Interior es un tomo divertido, entretenido y diría que indispensable tanto para los fans de Iron Man como para los que han leído El Demonio en la Botella y, sobre todo, A Merced de Mis Amigos. Para los que desean iniciarse, no es un mal punto de entrada, pero sería recomendable empezar un par de tomos antes para recorrer todo el hilo argumental. A fin de cuentas, no olvidemos que seguimos estando ante una de las etapas clave, posiblemente de las mejores, que ha tenido el Cabeza de Lata en toda su historia, y es algo que hay que tener en cuenta para comprender sus orígenes y su desarrollo a lo largo de toda la historia de Marvel Comics.

Marvel Gold. Iron Man: La Caída del Pozo Estelar

Nota: 7/10

En una línea: Poco nuevo respecto a los tomos anteriores, aunque el regreso de Romita Jr. se nota. Imprescindible para quien siga una de las mejores etapas del Hombre de Hierro.

Aquí tenemos un nuevo tomo de Panini Comics destinado a recoger una de las mejores etapas clásicas de Iron Man, una serie de publicaciones que terminará el mes que viene con el tomo El Otro Lado de la Locura. Ya os hablamos de A Merced de Mis Amigos, al que siguió El Demonio en una Botella, después El Héroe Interior y ahora llega Marvel Gold. Iron Man: La Caída del Pozo Estelar, 216 páginas que abarcan los números Iron Man Nº 140-148 USA.

En esta ocasión, contamos de nuevo con el trabajo de David Micheline y Bob Layton en los guiones, y del propio Layton junto a John Romita Jr., que vuelve para sustituir a Sal Buscema, en los dibujos.

Las bases son las mismas de los tomos anteriores

Lo cierto es que poco podemos decir que no hayamos dicho ya en las reseñas de los tomos anteriores, puesto que las bases son las mismas en todos los aspectos, ya sean narrativos o artísticos. El Tony Stark que vemos en estas páginas es el mismo del tomo anterior, un personaje más confiado y más seguro de sí mismo, ya recuperado de los eventos de El Demonio en una Botella.

La labores de Tony Stark siguen teniendo que ver con abordar varios frentes de forma simultánea: la gestión de una gran empresa multinacional, las funciones de guardaespaldas / superhéroe con la armadura de Iron Man, y el tratamiento de sus relaciones personales. Todo ello aderezado con ese halo de planes maestros y espionaje que, esta vez, incluso llevan a nuestro héroe al espacio.

En el campo empresarial vuelven a dar señales de vida Justin Hammer y empresas de dudosa reputación como CORDCO o ROXXON, mientas que en el campo meramente superheroico tenemos enfrentamientos contra villanos no demasiado destacados como Látigo Negro (antiguo Latigazo), los Saqueadores o Solturión. Es curioso ver cómo Micheline y Layton retratan de una forma diferente pero elaborada la lucha empresarial por conseguir el dominio del mercado y la tecnología armamentística. Algunos de los villanos ni siquiera son precisamente villanos propiamente dichos, pero se da el caso de que trabajan para unas compañías sin escrúpulos que hacen lo que sea necesario para conseguir sus objetivos.

Todo nace de las luchas empresariales

Y es que prácticamente todo lo que vemos en este tomo, dividido en tres historias o arcos argumentales, se basa o viene originado por luchas o problemas empresariales, siempre con Industrias Stark Internacional de fondo.

Pero casi más importante que esto es lo que ocurre en el campo personal, donde siguen creciendo en protagonismo Bethany Cabe, que continúa siendo el principal interés amoroso de nuestro querido protagonista, y James “Rhodey” Rhodes, que se establecerá definitivamente como mejor amigo de Tony. Precisamente esto último, sirve para dar una nueva vuelta de tuerca al origen de Iron Man, ya que se relatan los hechos de cómo se conocieron Stark y Rhodey años antes.

Obviamente, el tratamiento general de la obra sigue teniendo los tintes clásicos de la época. Uso de narrador, excesivas voces en off, necesidad de explicar detalladamente cada mínimo movimiento y dibujos un poco robóticos y coloridos. No es que esto sea una pega, puesto que es parte de la época en la que se publicaron estos cómics, así que es algo que hay que aceptar, guste más o menos.

Vuelve Romita Jr. y se nota

Eso sí, se agradece el regreso de Romita Jr., que aunque en estos momentos aún no estaba en el mejor momento de su carrera, ya apuntaba maneras, y sí que aporta un grado de calidad que echamos de menos en el tomo anterior. Lamentablemente, el dibujante tampoco se desata del todo, puesto que busca adaptarse al estilo de dibujo que viene siguiendo la serie desde números anteriores.

Ciertamente, este tomo se antoja imprescindible para los que llevamos siguiendo esta reedición desde su comienzo el pasado mes de abril, amén de ser, como ya comentamos en ocasiones anteriores, una de las mejores y más destacadas etapas del Hombre de Hierro.

Marvel Gold. Iron Man: El Otro Lado de la Locura

Nota: 6/10

En una línea: Cuando Layton se marcha ya nada es lo mismo: cierres de hilos y relleno para un final de etapa nada memorable. Aun así, imprescindible con los otros cuatro.

Panini Comics cierra este mes la que para muchos es la mejor etapa clásica del Hombre de Hierro marvelita con el tomo Marvel Gold. Iron Man: El Otro Lado de la Locura. Tras A Merced de Mis Amigos, al que siguió El Demonio en una Botella, después El Héroe Interior y tras este La Caída del Pozo Estelar, se cierra saga con el material perteneciente a Iron Man Nº 149-157 USA.

Como en los últimos números, el guión sigue siendo obra de la pareja formada por David Michelinie y Bob Layton, a los que acompaña John Romita Jr. en los dibujos, autores que nos brindan la conclusión a una etapa brillante.

Un ligero tufillo a cambio de tercio

Aunque a día de hoy ya sabemos lo que se avecina, en tiempos quizás no sabríamos que estábamos a punto de llegar a un punto y a parte. Sin embargo, leyendo estas páginas, todo tiene un ligero tufillo a cambio de tercio, ya que nos encontramos ante un par de historias que cierran hilos abiertos y algo más de material complementario que se puede calificar como meramente transitorio. Llegados a este punto, vemos como la serie se ha desarrollado de menos a más, y después de más a menos, perdiendo fuelle y continuidad hasta llegar a un momento en el que la mejor idea fue echar el cierre y ceder los bártulos a otros.

Centrándonos en el contenido de este tomo, por un lado tenemos los cierres de dos hilos argumentales que venían colgando desde atrás, que son la evolución y desenlace de la relación entre Tony Stark y Bethany Cabe, tras una historia de espías y secuestros, y la resolución del conflicto con el villano conocido como Unicornio. En el resto de páginas podemos ver historias que actualmente se calificarían como “de relleno”, algunas de ellas ni siquiera protagonizadas por Tony Stark, sino por empleados de su compañía como el jefe de seguridad o el científico Scott Lang.

A partir del número 153, Bob Layton abandona las labores de guionista y, aunque sigue aportando trabajo en el entintado y las portadas durante algún número más, ya nada vuelve a ser lo mismo. Se nota en el aspecto general de la obra, pasando de ser una de las mejores etapas del personaje a una consecución de historias mediocres que ni vienen ni van, tanto en el apartado narrativo (donde Michelinie no consigue apañárselas sin Layton) como en el artístico (donde queda de manifiesto que las tintas de Layton aportaban más de lo que parecía).

Romita Jr. sin las tintas de Layton

En los dibujos, Romita Jr. nos brinda una actitud continuista a la de números anteriores, cerca de su mejor momento pero sin desbloquear todo su potencial. En estas labores artísticas, cuenta con la colaboración de Alan Kupperberg y Luke McDonnell, siendo este último el que se convertiría posteriormente en el dibujante regular de la serie del Cabeza de Lata. Sin embargo, pese a su esfuerzo, y como hemos comentado antes, se nota demasiado ese toque personal y característico de la etapa que aportaba Layton, y se mire por donde se mire el resultado final se resiente.

Aunque nos gustaría que este final de etapa fuese memorable, no ha sido así, y es complicado saber si por desgaste, cansancio, desgana, falta de ideas o que simplemente ya estaba planeado así. Aún así, no se puede negar que esta etapa ha marcado época en el Hombre de Hierro, sirviendo incluso de base para muchas de las historias que se cuentan hoy en día, y habiendo creado personajes que son absolutamente imprescindibles en el entorno de Tony Stark, como el propio James Rhodes. Por ello, este tomo se antoja tan imprescindible como los otros cuatro, y solo leyéndolos juntos podremos ser testigos de cómo nació el Iron Man de la época moderna.

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Iron Man

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