Reseña · sin spoilers
Coleccionable Spider-Man de Todd McFarlane: crítica tomo a tomo (del 1 al 4)
Seguimos tomo a tomo el coleccionable de Panini que recupera el Spider-Man de Todd McFarlane, y después el de Erik Larsen. Aquí están juntas las cuatro críticas, cada una con su nota.
Coleccionable Spider-Man 1: Tormento
Nota: 7/10
En una línea: El guión es plano y el propio McFarlane lo admitió, pero su dibujo manda: un Spidey oscuro y salvaje al que todo aficionado debería poner la mano encima.
Uno de los mejores puntos para las editoriales que se encargan de distribuir el material de las editoriales de cómics americano en nuestro país, es la recuperación de material clásico presentado en formatos ideales para guardar en la estantería y ser recuperados cuando la apetencia de lectura lo requiera.
Por tanto, qué mejor excusa para tirar de esta práctica que el reciente estreno de The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro, tal y como ha demostrado Panini Comics al recuperar uno de los mejores materiales del superhéroe arácnido: el Spiderman de Todd McFarlane.
Concebido como un pequeño coleccionable de seis números, la intención de la editorial ha sido recopilar la totalidad de los números de esa serie arácnida creada única y exclusivamente para expresión creativa de McFarlane (incluyendo la etapa final de Erik Larsen y Ann Nocenti), después de que su nuevo estilo gráfico para el trepamuros le encumbrase al estrellato.
Aquí os presentamos el primer número, Coleccionable Spider-Man 1: Tormento, que recoge los 5 primeros capítulos de una serie en la que, a través tanto del guión como de los dibujos, McFarlane da rienda suelta a lo que él tenía en mente para el personaje.
Vudú, venganza y un Lagarto sin inteligencia
Para comenzar con la serie, el autor parte de una de las grandes historias ya establecidas, La Última Cacería de Kraven, a la que le añade unos gramos de magia y una buena cantidad de Lagarto enfurecido. En los primeros números vemos como la antigua novia de Kraven busca venganza por la muerte de su querido, y no se le ocurre mejor idea que practicar vudú lanzando a un Lagarto sediento de sangre sobre un confuso Spiderman.
Y es que aquí está lo bueno, porque aprovechado ese halo oscuro, salvaje, sádico y tétrico que tan bien maneja McFarlane, nos encontramos con un Lagarto como hacía décadas que no veíamos, un ser sin inteligencia que únicamente se mueve por un instinto asesino deseoso de llevar a Spidey a la tumba. Tanto es así, que el otrora Dr. Connors ni siquiera pronuncia una sola palabra en todo el arco argumental.
El guión flojea, el dibujo manda
Hay que ser sinceros, y la verdad es que el propio autor lo reconoció en su día: el guión no es de lo mejor de la obra. Aquí, en su afán por querer hacer cada vez más y depender cada vez menos del resto, McFarlane se encarga de escribir un guión sencillo, directo y carente de profundidad. Los diálogos son planos pero adecuados, y sirven únicamente para complementar lo que realmente destaca de estos cómics, el dibujo. La historia en general resulta entretenida, pero desde luego que no está a la altura del apartado artístico.
Por tanto, sobra decirlo, pero los dibujos aquí vistos son lo que todos deseábamos de esta serie, un McFarlane en todo su esplendor. Polémico para unos, ideal para otros, el dibujante/guionista nos presenta a ese innovador Spidey que rompió esquemas con respecto a lo que se había visto hasta ese momento. Con esos grandes ojos, esas posturas imposibles y esas grandes cantidades de telerañas (hecho por el que el propio Spidey se auto-parodia en cierto momento) el trepamuros se balancea por una Nueva York más oscura que nunca, con unos juegos de luces y sombras que se inclinan más hacia lo sombrío que hacia lo típicamente luminoso del cómic de superhéroes.
La oscuridad que venía de su Batman
En cada página vemos reminiscencias del trabajo previo del actor con Batman, como esa oscuridad y ese afán por ocultar todo en las sombras, sin olvidar las enormes capas que son capaces de ocupar prácticamente toda una página. Y es que esto acabaría por convertirse en una marca de la casa que tendría continuidad posteriormente en Image Comics con Spawn.
En estas páginas también se hace gala de una gran cantidad de violencia, sangre y actitud despiadada, todo retratado de un modo que también supuso una revolución. Aquí nos encontramos con viñetas alargadas, desdibujadas y desordenadas, que a veces son a doble página en horizontal y otras ocupan toda una página en vertical. De hecho, casi podría decirse que no son ni viñetas, sino meras composiciones de dibujos en un orden lógico.
Por todo esto, Spider-Man se convirtió en una serie de referencia, ya no por crear un nuevo estilo para el trepamuros que, pese a ser contrario a lo que se venía haciendo se ajustaba a él como un guante, sino por el éxito que supuso para su autor y para la editorial, traducido en ventas millonarias. Y aunque no había demasiado equilibrio entre la calidad del dibujo y del guión, el éxito de la serie fue tan rotundo que, aunque solo sea por eso, todo aficionado a Spiderman en particular, y a los cómics en general, debería ponerle la mano encima.
Coleccionable Spider-Man 2: Percepciones
Nota: 7/10
En una línea: McFarlane le va cogiendo el truco a escribir y el guión va de menos a más, aunque la balanza sigue cayendo del lado del dibujo, oscuro y espectacular.
Continúa Panini Comics con esa colección que recupera el Spiderman de Todd McFarlane, y aquí tenemos Coleccionable Spider-Man 2: Percepciones, segundo número que recoge los números USA del 6 al 12.
El tomo incluye dos arcos argumentales, uno protagonizado por el Duende, Spiderman y el Motorista Fantasma, y otro protagonizado por Spidey y Lobezno, siguiendo un formato similar al de Marvel Team-Up donde siempre vemos al trepamuros colaborando con algún otro personaje. Por si no fuera poca la expectación y la polémica que despertaba McFarlane por sí mismo en la época, estas páginas ayudaron aportando sus granitos de arena, más en el apartado polémico que en cualquier otro, al tratar ciertos temas que parecieron tocar la fibra sensible de mucha gente.
Un Duende más maligno y loco que nunca
El primer arco, como digo, gira en torno al Duende, un personaje que queda retratado como más maligno y loco que nunca, aunque también con su punto de tipo incomprendido. Como bien indican en el prólogo, la idea inicial de McFarlane era utilizar al Duende Verde, pero dado que no era posible por problemas de continuidad, se le abrieron las puertas del Duende, un personaje que parecía que encajaría a la perfección en su estilo, algo que a posteriori quedó demostrado con creces. Tampoco escapa al estilo del dibujante el Motorista Fantasma, muy de moda en la época, ya que, aunque no tiene capa, las llamas que le rodean dan mucho juego.
En estas páginas vemos a un Duende totalmente trastornado, que oye voces que no existen y que cree estar cumpliendo con una causa que, si la analizamos, no es del todo mala, pero le fallan los métodos. El personaje aparece retratado de la forma más siniestra y grotesca posible, gracias al juego que da su apariencia y lo perfectamente que se adapta esta al estilo sombrío y exagerado del guionista/dibujante. Además de las facciones, los dientes, las garras, los ojos, el Duende tiene capa y tiene capucha, y eso en manos de McFarlane es oro.
El Duende busca eliminar el mal de la Tierra, o más bien lo que él considera el mal, y no importa cómo lo haga, aunque tenga que matar. Después de asesinar a su madre, el Duende lava el cerebro de un niño al que convence para que se una a su causa, adoptándolo como su protegido con consentimiento del infante, y siendo este el centro de la polémica por insinuarse que el villano abusa del pequeño. Fruto de estos sucesos, el Motorista Fantasma pone su punto de mira sobre el Duende, pero al igual que el villano, su fin es castigar sin importar el método. Spidey, por su parte, se ve atrapado en medio de un berenjenal en el que tiene que detener al villano, detener al anti-héroe y salvar al niño.
Vemos como el guión mejora sustancialmente con respecto a lo leído en el primer tomo, con algo más de profundidad y de nuevo una moralina sobre si el fin justifica los medios. Los diálogos tienen más chicha, da la sensación de que McFarlane le va cogiendo el truco a eso de escribir, a pesar de que la balanza continúa caída del lado artístico por mucha diferencia. Eso sí, se trata de un arco de únicamente dos números, por lo que la complicación de realizar un guión consistente se reduce considerablemente.
Peter Parker, el Wendigo y Lobezno en Canadá
Esto se adivina también en el siguiente arco, donde Peter Parker es enviado a Canadá por el Daily Bugle a cubrir la noticia sobre una serie de asesinatos de niños llevados a cabo, supuestamente, por una bestia que vive en los bosques que resulta ser el Wendigo. Allí, se desencadenan una serie de acontecimientos que nos llevan a descubrir que no todo es lo que parece, algo de lo que el mismísimo Lobezno se encargará de sacar a la luz con la inestimable ayuda de nuestro querido lanzarredes. Una vez más, todo rodeado de polémica por tratarse de asesinatos de niños y por la violencia de los mismos, aderezado con un buen toque de crítica a la prensa y su búsqueda de la noticia a toda costa.
Aunque el final es ligeramente predecible, este segundo arco nos deja con la sensación de que la faceta de guionista de McFarlane está yendo de menos a más, lo cual es de agradecer. Y si hablamos de esto todo el tiempo es porque en el apartado artístico poco hay que decir que no hayamos dicho ya. Los dibujos son espectaculares, en la línea oscura y sombría de siempre, siendo aún la razón principal del éxito de esta serie. Si el personaje se adapta a su estilo, genial, como ocurre con el Duende, pero si no, ya se encarga McFarlane de llevarlo a su terreno, como hace con el Motorista Fantasma, el Wendigo o incluso con Lobezno, al que retrata en la mayoría de ocasiones en su versión más animal.
El traje amarillo y azul de Lobezno
Como anécdota, cabe comentar que el autor recupera el traje amarillo y azul de Lobezno en una época en la que el personaje vestía de marrón, amarillo y negro, un cambio que pronto sería adoptado por los creativos de las series regulares en las que aparecía el mutante.
Coleccionable Spider-Man 3: Submundo
Nota: 5/10
En una línea: Se va McFarlane y llega Larsen a imitarle: la misma fórmula de la gallina de los huevos de oro, pero sin la gallina. El dibujo llega a ser grotesco.
Este Coleccionable Spider-Man 3: Submundo incluye los números del 13 al 17 de la serie original USA, en los que veríamos la marcha del guionista y dibujante Todd McFarlane de la serie que Marvel Comics creó única y exclusivamente para él. Según parece, una diferencia creativa con el editor del momento y el ego desmedido del creador, dieron como resultado una espantada sin retorno que desembocaría en la creación de Image Comics.
McFarlane se fue por la puerta de atrás
Pero antes, McFarlane tuvo tiempo para seguir contando algunas historias de Spiderman que continuaban moviéndose por los rincones más oscuros del Universo Marvel. El guionista y dibujante se fue por la puerta de atrás, pero no sin antes hacer uso de todo aquello que quería usar relacionado con el cabeza de red.
De este modo, vemos primero a Spidey adentrarse en el submundo del alcantarillado neoyorkino para lidiar con una serie de marginados que acaban siendo subordinados de Morbius, el Vampiro Viviente. Como es de esperar, el diseño y dibujo de este vampiro sonespectaculares y terroríficos, siguiendo la línea de lo ya hecho con otros villanos de aspecto monstruoso como son el Duende Verde y el Lagarto (como ya vimos en los tomos anteriores). En esta historia vemos también cómo Spidey recupera, aunque de forma temporal y sin ser el simbionte, el traje negro buscando un poco de camuflaje.
Otra parte destacada del tomo es el crossover que se produce con la X-Force de Rob Liefeld, otro peso pesado de la época para el que también Marvel Comics creó su propia colección. Aquí, vemos al trepamuros y al equipo de Cable enfrentarse al imparable Juggernaut, en una historia intrascendente y llena de hormonas masculinas, principalmente en el número X-Force Nº 4, obra de Liefeld y también incluido en este tomo.
En estas páginas ya asoman Spawn y Violator
Como curiosidad, y tal y como nos cuentan en la introducción del tomo, en estas páginas vemos a personajes que quizás establecieron la base para lo que después serían Spawn y Violator, dos de los buques insignia del lanzamiento de Image.
Como dijimos antes, en este tomo se produce la marcha de McFarlane, y en lugar de reconducir las cosas, Marvel Comics optó por ceder el control de la serie a alguien que fuese capaz de imitar el estilo de McFarlane de forma continuista. Ese alguien fue Erik Larsen, que asumió tareas de guionista y dibujante para proporcionar historias que no se alejasen demasiado en tono ni estilo a lo hecho hasta ahora. El listón estaba muy alto, tanto en ventas como en calidad, y el resultado fue inferior a lo esperado, manteniéndose los elementos principales pero con una calidad del dibujo a veces incluso grotesca (pobre Mary Jane). Aún así, el trabajo de Larsen tenía sus puntos fuertes, y eso hizo que la serie se mantuviese en lo más alto durante un tiempo más.
De hecho, Larsen nos brinda una gran historia con Los Seis Siniestros como protagonistas, y a los que Spiderman tiene que hacer frente con la ayuda del Motorista Fantasma, Solo, Hulk, Nova, los Cuatro Fantásticos y Deathlok. De esta forma, el creativo consigue dibujar a varios de sus personajes favoritos, creando un team-up al que le sobra acción por los cuatro costados.
La misma fórmula, pero sin la gallina
En definitiva, este tercer tomo pone fin a una etapa de una de las series más clásicas de Spiderman, abriendo otra etapa en la que se ha querido seguir con la misma fórmula de la gallina de los huevos de oro, pero sin la gallina. Aquí quizás no lo hemos notado tanto, pero será en el próximo tomo cuando definitivamente quede resaltado ese cambio producido por la marcha de McFarlane.
Coleccionable Spider-Man 4: La Venganza de los Seis Siniestros
Nota: 4/10
En una línea: Mucha acción, poca chicha y unos diálogos que rozan lo mediocre. La historia extra es directamente prescindible: esto acabará en agua de borrajas.
Con este Coleccionable Spider-Man 4: La Venganza de los Seis Siniestros, que incluye los números del 18 al 23 de la serie original USA, Erik Larsen continúa lo que ya empezó en el tomo anterior, después de que Todd McFarlane pusiese pies en polvorosa debido a un desacuerdo creativo.
Como ya pudimos ver, el autor mantiene algunos de los puntos característicos creados por McFarlane para el personaje, pero decimos adiós a la oscuridad y a ese ambiente siniestros predominante hasta ahora. Dicho por el propio Larsen, la historia de los Seis Siniestros que se cuenta aquí ha servido para que el guionista cumpliese un sueño y, de paso, pudiese dibujar a varios de sus personajes Marvel favoritos. Basta formar un equipo de sus héroes predilectos para enfrentarlo a los villanos de Spidey por excelencia, todo ello regado con una enorme cantidad de Huevos de Pascua y referencias al pasado que sirven de homenaje a sus autores preferidos.
Mucha acción, poca chicha y mucho noventa
Mucha acción, poca chicha y una cantidad excesiva de personajes, todo muy bien heredado de la época en la que se gestionó este material, muy visible tanto en los cómics como en el cine. Peleas, explosiones, destrucción y salvajismo, entre lo que se intercala de vez en cuando una desproporcionada Mary Jane Watson que si no aparece en camisón lo hace en ropa interior, y siempre está dispuesta a recompensar de “cierta manera” a Peter. Y es que recordemos que la desproporción es algo muy característico de los años 90, y Larsen no ha querido alejarse de ello ni en el guión ni en los dibujos.
Obviamente, entre tanta acción desmedida, la historia como tal queda un poco de lado. Y si alguno esperaba que el señor Larsen mejorase ese punto flojo de McFarlane a la hora de escribir los diálogos, su gozo en un pozo. Quitando algún que otro diálogo chisposo y con gracia, la interacción verbal entre personajes, a pesar de la enorme cantidad de posibilidades, se queda en algo meramente anecdótico que roza lo mediocre.
La historia extra es digna de ignorar
Además de esto que nos cuenta Larsen, el tomo también incluye una historia de dos números narrada por Terry Kavanagh y dibujada por Scott McDaniel, y si ya lo anterior parecía algo que se deja leer pero que pasará sin pena ni gloria por nuestra cabeza, esto baja un escalón y se auto-cataloga directamente como prescindible e, incluso, digno de ignorar.
Dicho esto, quedan dos números para acabar este coleccionable, y o mucho mejoran las cosas, o tendremos un lamentable final para algo que tanto prometió, que empezó bastante bien, y que al final se quedará en agua de borrajas.
Ficha del título
Spider-Man
Reparto, datos, dónde verla y su puesto exacto en la cronología.
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