[Crítica] Spider-Man: Lejos de Casa

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Parece que fue ayer cuando Marvel Studios y Sony Pictures firmaban un acuerdo para colaborar e introducir a Spiderman en el Universo Cinematográfico de Marvel. Y aquí estamos, con cinco apariciones a sus espaldas si contamos Spider-Man: Lejos de Casa, su segunda aventura individual dentro del UCM.

Con un previo en Capitán América: Civil War cuya principal misión fue dejar claro que Tony Stark iba a ser su mentor, Spider-Man: Homecoming abrió las puertas del UCM a un Peter Parker cuyo verdadero crecimiento como personaje llegó en Vengadores: Infinity War. Dado su destino en esa película, su papel en Vengadores: Endgame fue meramente anecdótico. Ahora, Spider-Man: Lejos de Casa llega para corregir ese hecho.

Spider-Man: Lejos de Casa cierra un ciclo, pero abre otro

Y es que Lejos de Casa, más que ser una secuela de Homecoming, es el cierre de la trilogía iniciada por Infinity War y continuada por Endgame. La relación de esta secuela con su predecesora se reduce a la inclusión de los personajes ya conocidos, pero la historia se desarrolla mayormente a partir de los eventos de Endgame. No en vano, Kevin Feige ha declarado que Spider-Man: Lejos de Casa es la película que cierra la Saga del Infinito del UCM.

La premisa parte de un viaje de instituto a Europa en el que Peter Parker se quiere enrolar para desconectar. Necesita apartarse de su rol como superhéroe durante una breve temporada. La lucha contra Thanos ha sido dura, pero lo más duro ha sido perder a Tony Stark. Perderlo para siempre. Iron Man era su mentor, su segundo padre, y ya no está. Y el pobre Peter está devastado, perdido.

La sombra del Vengador de la armadura es tan alargada durante toda la película, que no solo se ve colgando de Peter, sino que toda la historia del filme gira en torno a su ausencia. Ya sea por la pena que siente, por la presencia de Happy Hogan, por los trajes, por las herencias, por la trama. Todo es Tony, Tony y más Tony. Incluso después de muerto no puede evitar ser origen y consecuencia.

Partiendo de eso, Marvel Studios deja claro aquí que quieren que el futuro de su Universo Cinematográfico pase por Spiderman. Y con esta película presentan a Peter Parker como candidato número uno a sucesor de Iron Man. A Tom Holland como heredero cinematográfico de Robert Downey Jr. Ahora bien, ¿está Parker preparado? La respuesta se ve venir: NO.

A este Spiderman le queda mucho por madurar

Ya lo hemos visto en las películas previas. En su búsqueda por desmarcarse de las sagas de Sam Raimi y The Amazing Spider-Man, Marvel Studios optó por una versión adolescente e inocente de Spidey. Pese a lo vivido, pese a lo sufrido, Peter todavía es un niño. En Lejos de Casa vuelve a dejar gala de su inocencia, su blandura y su exceso de confianza en los demás. En definitiva, su falta de experiencia. Sus acciones siguen teniendo consecuencias inesperadas e indeseadas.

La película vuelve a buscar esa aplicación práctica del eterno dicho de «un gran poder conlleva una gran responsabilidad». Y en ella, Peter no quiere esa responsabilidad. La elude. La rechaza. Está harto, necesita descansar. Tanto nosotros como él mismo sabemos que volverá, la recuperará y la aceptará, pero quiere tiempo para llorar a Tony. Quiere centrarse en sus cosas de adolescente. Quiere decirle a MJ lo que siente.

MJ no es nuestra MJ, pero es una gran MJ

Porque ese es el segundo gran hilo argumental de la película, MJ. Peter tiene claro lo que siente, y quiere aprovechar el viaje para confesarlo. Como se puede esperar, y aquí en concreto la sorpresa brilla por su ausencia, los obstáculos son múltiples. Hay tensión y hay humor. Hay desesperación y hay ternura. Si algo se puede destacar de estos dos es que son entrañables. Hay química entre Tom Holland y Zendaya. Hay química entre Peter Parker y MJ. Se nota durante toda la película, y en ciertos momentos hasta arrancan una cara de tonto del espectador al ver lo adorables que son.

Tampoco hay que olvidar a Ned, que sigue siendo una gran adición, un gran complemento. El personaje tiene su propio arco, y es un apoyo de lo más necesario para un Peter en horas bajas. Su presencia, además de ser humorística, mantiene al superhéroe en el mundo de los «seres humanos normales». Peter como héroe le necesita, y nosotros como espectadores también.

De Nick Furia solo podemos decir lo contrario. Es un mero gancho. Siguiendo con su línea, lo que desea es que Peter abandone su vida «normal» para ser un Vengador a tiempo completo. El acoso, las broncas y la presión son constantes. Y con lo de Tony, lo de MJ y lo de los Elementales, el horno no está para bollos.

Gran Mysterio, pero a ratos

Y hablando sobre Mysterio, no es que se pueda decir demasiado del personaje sin entrar en spoilers. Mysterio ha sido, es y será siempre uno de los grandes villanos clásicos de Spiderman, pero en esta película le vemos en una posición muy diferente. ¿Ha encontrado Peter a su nuevo mentor?

Jake Gyllenhaal le da vida. Es muy buen actor, pero seamos francos, este personaje no está a su altura. Al menos no lo está en esta película. No lo está su desarrollo, y veo un origen pobre y manido. Poco original y, ya puestos, predecible. Y es que los orígenes ya nunca son fáciles a estas alturas. Afortunadamente, la cosa va de menos a más, hasta el punto de dejar con ganas.

Sin temor a exagerar, esta película contiene escenas de acción que se colocan directamente entre lo mejor que hemos visto en todo el UCM, y es gracias a Mysterio. Puro cómic en movimiento. Pura delicia visual. Todo un placer para los amantes del material fuente. Veremos qué nos deparará el futuro.

En definitiva, esto es lo que los fans queremos

Es cierto que la sensación que te invade durante la primera media hora es la de una película de adolescentes para adolescentes. Eso es así. Te tiene que gustar. Pero antes de que te des cuenta se produce el giro. Y entonces relacionas. Te das cuenta que, por encima de todo está Spiderman. Él es el protagonista. Es el Spidey de los cómics. Es lo que creó Stan Lee. Es lo que creó Steve Ditko. Es Peter Parker. A eso ayuda Tom Holland. A eso ayuda Zendaya. A eso ayudan también la ambientación y la historia. A eso ayuda que hay más balanceo en telaraña de ese que nos gusta, y hay más acción arácnida. También hay otros personajes que por momentos están directamente sacados de los cómics, y hay unos guiños que, si te quedas hasta al final, te harán levantarte de la butaca.

Si este es el Spiderman que vamos a tener en el UCM, que siga por muchos años.