Reseña · sin spoilers
100% MAX. Furia: Mis Guerras Perdidas, crítica de los tomos 1 y 2
Los dos tomos de Furia: Mis Guerras Perdidas, el Nick Furia bélico y sin superhéroes de Garth Ennis. Aquí están juntas las dos críticas, cada una con su nota.
100% MAX. Furia 1: Mis Guerras Perdidas
Nota: 9/10
En una línea: Una de las mejores versiones de Ennis: bélico, sucio y sin superhéroes, con un Parlov que lo cuenta todo con una cara. Si no lo has leído, ya tardas.
Los fans de Garth Ennis saltaron de alegría cuando se enteraron de que el guionista estaba preparando una nueva serie para la línea MAX de Marvel Comics. Tras finalizar su etapa en la recomendable MAX.Punisher, el regreso del autor solo era posible con un personaje y un cómic a su altura, y quién mejor que Nick Furia. Además, Ennis ya estaba familiarizado con personaje gracias a esa Max. Furia de 2006, así que nada mejor que lanzar una especie de continuación atemporal.
Así, Panini Comics nos presenta el tomo 100% MAX. Furia 1. Mis Guerras Perdidas, en formato rústica de 144 páginas que contiene los números Fury MAX #1-6 USA, de un total de, en principio, 13, escritos por Garth Ennis y dibujados por Goran Parlov.
En primer lugar, hay que decir que este tomo, como toda la serie, es una continuación de la anterior MAX. Furia, o no. Está ambientada dentro del Universo Marvel, o no. En realidad no hace falta haber leído la serie anterior para disfrutar de esta, no hace falta saber qué está ocurriendo en el Universo Marvel para entenderla, y ni siquiera hace falta conocer al propio Nick Furia, porque lo que nos cuenta Ennis, y cómo nos lo cuenta, es tan independiente del resto que todo lo anterior, lo actual y lo futuro no importa nada. Y ojo, que hablamos del Nick Furia clásico, del de toda la vida, el de las canas en los laterales de la cabeza, no del clon de Samuel L. Jackson que pulula ahora por ahí diciendo que es su hijo.
Un Furia ya mayor grabando su pasado
La premisa es fácil, sencilla y efectiva. Con el fin de indagar y profundizar en el pasado de uno de los personajes con más trayectoria, pero a la vez con más incógnitas, del Universo Marvel, se nos presenta a un Furia ya mayor realizando unas grabaciones narradas de su pasado, al que se nos traslada directamente a modo de flashback. De esta forma, iremos viendo cómo se las apañó este perro viejo en varios de los eventos bélicos más destacados de la historia mundial, mucho antes de convertirse en Director de S.H.I.E.L.D., comenzando con la independencia vietnamita de Francia en 1954 y el conflicto ocurrido con Cuba en Bahía de Cochinos en 1961. Y es que recordemos que por las venas de Furia corre un suero que retrasa su envejecimiento, conocido como Fórmula Infinito.
Destinado en Indochina como un agente de la CIA apestado por haber ignorado órdenes durante su participación en la Guerra de Vietnam años antes, un joven Furia se ve rápidamente en la situación de tener que ayudar a Francia a mantener la soberanía sobre un pueblo vietnamita que cada vez se lo está poniendo más difícil. Todo ello ocurre mientras se rodea rápidamente de los principales personajes secundarios que le acompañarán durante el resto de la serie: George Hatherly, un compañero sabelotodo y mojigato, pero con ciertas habilidades en combate; Shirley DeFabio, una mujer de armas tomar; y el Congresista Puc McCuskey, uno de esos políticos que es capaz de cualquier cosa con tal de ascender en su carrera. Y cómo no, independientemente de los sucesos que tengan lugar, al final Furia siempre acaba en la primera línea de fuego.
Esta primera historia abarca los tres primeros números del tomo, y sirve para presentar a los personajes y obtener una visión general de cómo era Furia por aquel entonces. Sin duda imponente, bastante confiado, siempre serio, más duro que una piedra, definitivamente decidido, a veces violento e incluso en ocasiones pasota. Así es él, y por eso es por lo que gusta a las personas que le rodean, sea para el objetivo que sea, porque lo mismo vale para un roto que para un descosido.
La CIA le manda matar a Fidel Castro
En la segunda historia, que abarca los números 3-6 de la serie, como ya conocemos a los personajes y estamos en situación, Ennis va directo al grano. Con la invasión encubierta de Estados Unidos a Cuba, más conocida como la invasión de Bahía de Cochinos, de trasfondo, la CIA interpreta que toda la operación no va a ninguna parte si el líder sigue con vida, así que encargan a Furia que asesine a Fidel Castro. Acompañado de George Hatherly y de otro soldado, Furia se adentra en Cuba para llevar a cabo su misión, mientras se nos muestra también el lado político con Puc McCuskey y su secretaria Shirley DeFabio. Si ya la anterior historia salpicaba mierda por todos lados, esta ya es una bomba de la que no se libra ni el Presidente Kennedy.
Durante todo el tomo podemos ver como se explaya una de las mejores versiones de Ennis que hemos tenido oportunidad de ver. El personaje de Furia parece estar hecho a su medida, y eso sumado a un ambiente bélico y de espionaje como los de antaño (siempre con la amenaza comunista de fondo), en el que el guionista se desenvuelve como pez en el agua, da como resultado una perfecta obra de género que no necesita siquiera hacer referencia a la existencia de superhéroes. Es Marvel, sí, pero Marvel da para mucho más allá de los superpoderes y los supervillanos, y Ennis nos lo demuestra en cada bocadillo de cada viñeta.
Con este marco inmejorable, el guionista aprovecha también para hacer algo que le encanta, que es criticar al sistema establecido, en este caso el que existía por entonces en tiempos de la Guerra Fría. Queda perfectamente retratado el hecho de que no hay buenos ni malos, sino que todo se mueve por intereses, sea en un bando o en el otro, y que llegado el momento solo hay que adaptarse a la situación que se está viviendo. No importan los medios, sino el fin, y poco importa si tienes que deshacerte por el camino del que ayer era tu mejor aliado si así consigues llegar a la meta. Y eso sin contar toda la porquería política, las acciones y las operaciones encubiertas, las traiciones, los “bailes de máscaras”, etc., todo muy presente en esta obra.
MAX le deja violencia, sexo y palabrotas
Si además añadimos la total libertad que brinda una línea editorial como MAX, que permite la inclusión de violencia, sexo y lenguaje malsonante a raudales, podemos decir que el señor Garth Ennis se muestra desatado para desarrollar todo su potencial, y damos buena fe de que lo hace (mención especial para cierta descripción hecha de Fidel Castro). Eso sí, sin caer en lo gratuito, porque sería muy fácil organizar un festival de sangre y carnicería en cada secuencia de guerra o en cada arrebato de violencia de Furia. Ennis lo narra todo consecuentemente, según lo pide la historia, y mostrando solo lo necesario y de forma realista, pero sin cortarse.
Esto convierte la lectura del cómic en algo ameno y divertido, donde se alternan momentos de acción con momentos de paz y tranquilidad (de los que siempre sospechas por implicar más de lo que parece), y donde siempre estás deseando conocer si lo que va a pasar es lo que te estás imaginando. Una gran ayuda es también que, pese a su rudeza, el Nick Furia de estas páginas es un personaje la mar de carismático, que cae bien a las primeras de cambio, incitando al lector a querer ser su compañero de viaje durante una y mil aventuras.
Los trazos simples de Goran Parlov
Y hablando de ayudas, los dibujos de Goran Parlov hacen todo por la historia y más. ¿Cómo se ser sencillo pero a la vez tan descriptivo? Cada vez que echo un vistazo a sus viñetas me lo pregunto. Sin tener nada que ver con un estilo fotorrealista, Parlov detalla tanto las escenas que es totalmente imposible que se escape ningún detalle, y lo hace con unos trazos simples y un estilo particular que encaja a la perfección con este tipo de cómic.
Su trabajo artístico describe perfectamente el guión de Ennis, curiosamente de una forma extremadamente precisa tanto en las escenas de acción como en las de tranquilidad, e incluso es capaz de hacerlo bien hasta cuando ni siquiera hay diálogos. Porque si algo demuestra Parlov en estas páginas, es que puede dibujar un rostro con una expresión que ya lo diga todo sin necesidad de que le acompañe un bocadillo con texto. Y es que la caracterización de los personajes siempre ha sido uno de sus puntos fuertes, y aquí queda más que demostrado.
¿Qué más se puede pedir entonces? Tenemos un cómic lleno de acción, protagonizado por un Agente de la CIA carismático y ambientado en eventos históricos reales, todo escrito de forma magistral y dibujado mejor si cabe. Así que, resumiendo, si aún no lo tienes y/o no lo has leído, ya estás tardando.
100% MAX. Furia 2: Mis Guerras Perdidas
Nota: 9/10
En una línea: Con Frank Castle y Barracuda en escena, Ennis pega el subidón que faltaba y clava la crítica a esas guerras. Mejor que el primer tomo y una despedida digna.
Panini Comics nos trae ya el tomo 100% MAX. Furia 2. Mis Guerras Perdidas, continuación del que ya reseñamos en su día aquí en Espacio Marvelita. En esta ocasión, el tomo contiene los Fury MAX #7-13 USA, últimos de la serie, de nuevo escritos por Garth Ennis y dibujados por Goran Parlov.
Dado que este tomo es una continuación, y que ya reseñamos la primera parte, vamos a saltarnos toda la introducción. Que si Garth Ennis escribiendo a Nick Furia, que si la línea MAX, que si los dibujos de Parlov, bla, bla, bla. Todo eso lo podéis leer en el análisis del primer tomo publicado por Panini Comics, así que ahora iremos al grano.
Ahora toca la Guerra de Vietnam
Tras ver a Furia implicado en la independencia vietnamita de Francia, y en el conflicto de Bahía de Cochinos, toca turno para la infame Guerra de Vietnam. Como ya sabréis de sobra si conocéis al personaje, Furia no solo estuvo presente en dicha guerra, sino que fue uno de los soldados americanos más destacados de la misma.
En la misión narrada en estas páginas, Furia debe asesinar a un general del vietcom y, casualmente, allí recibe la ayuda de otro de los hombres das duros y más gamberros del Universo Marvel, Frank Castle, que aunque aún le faltan unos cuantos años para convertirse en el Castigador, ya apunta maneras. Y es que según la teoría de Ennis, Castle no se convirtió en Punisher el día que asesinaron a su familia, sino durante su estancia en Vietnam. El caso es que las cosas se tuercen, y ambos personajes son capturados por el enemigo, y es ahí donde Furia conoce mejor Castle. A partir de aquí, se irá viendo qué es lo que tiene preparado el jefe vietnamita para estos dos machotes, mientras vamos descubriendo poco a poco la conspiración que se esconde detrás del envío de Furia a ese lugar.
La segunda historia que nos narra el propio Furia en sus años viejos le sitúa en Nicaragua en 1984 para investigar una operación de la CIA en la que ha estado involucrado Barracuda, pero antes de convertirse en el villano de Punisher que todos conocemos. Obviamente, dada la época y dado el lugar, todo muy bien relacionado con asuntos de drogas de por medio.
Un buen punto y final para la serie
Habiendo contado ya un poco de qué va la historia narrada en estas páginas, podemos decir que Ennis ha conseguido poner un buen punto y final a la serie. Si el primer volumen nos dejaba con una ligera sensación de que le faltaba algo, por ejemplo algo de acción, este volumen pega un subidón gracias a la incorporación de los dos personajes comentados más arriba, Frank Castle y Barracuda, dos personajes a los que Ennis conoce de sobra, sobre todo a Barracuda, ya que él mismo lo creó.
Y es que si Furia es un hombre de acción, siempre se ha caracterizado también por su coqueteo con la política, las conspiraciones y el espionaje. Sin embargo, Castle es acción pura y dura. Dale un arma y él sabrá qué hacer con ella. He ahí el motivo de que cada vez que asoma el gaznate el futuro Punisher, a los lectores les hagan los ojos chiribitas. Lo mismo podría decirse de la segunda historia, donde esperamos la aparición de Barracuda en cada página, mostrando ser un rival digno y, además, dotado de un humor sádico muy conseguido.
Sin embargo, pese a la gran dosis de acción que nos mete Ennis en vena, el punto fuerte de estos números es su crítica sin medida a estas guerras y/o acciones encubiertas. El guionista las escoge a conciencia porque sabe que han sido guerras especialmente sin sentido en las que ha muerto gente infinita y se han gastado dinero infinito. Y todo porque sí, porque alguien dio la orden sin más. El caso es que las critica a muerte, y además las usa para presentar a Nick Furia como a una mera marioneta cuyos hilos pertenecen a una maquinaria gigante que hace con todos nosotros lo que le da la gana. Quién le ha visto y quién le ve, sobre todo cuando solo puede decir que al final simplemente se limitó a seguir órdenes que le llevaron a participar en las peores acciones que ha llevado a cabo su país. El viejo cabrón lo sabe, y a día de hoy no le gusta ni un pelo.
Parlov sigue sin un solo altibajo
En el apartado gráfico, Parlov sigue en la línea, sin sufrir ni un ligero altibajo. El dibujante, como dijimos en su día, casa perfectamente con el estilo narrativo de Ennis, y a pesar de un dibujo con trazos simples que recuerdan al de las historietas de humor de fanzine, el condenado es capaz de detallar cada escena, sea de guerra o sea de paz, como si realmente hubiese estado allí. No soy especialmente fan de este estilo de dibujo, pero en esta obra el señor Parlov se ha ganado todo mi respeto.
Para cerrar el chiringuito, os puedo decir que estamos ante un gran tomo formado por 7 grandes números, una más que digna despedida de Ennis de la versión MAX de uno de los personajes más interesantes de todo el Universo Marvel. El primer tomo no estuvo mal, pero este es sin duda mejor. Es más, como se pueden leer tranquilamente de forma independiente, diría que si se pueden comprar los dos, pues los dos, pero si hay que elegir, al primero que lo parta un rayo, o que le mire un tuerto, en este caso el propio Furia.
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Discuto de esto todos los días. Ahí es donde se pone interesante.