Evento
Yamaoka, Dragon Ball y Kevin Smith: la gente que vi en la Comic-Con de Málaga
Akira Yamaoka sacando una guitarra eléctrica, el director de Dragon Ball y el creador de Cowboy Bebop a unos metros, el reencuentro de Mallrats y una mañana de viernes con tres cosas que no estaban en el programa. La cuarta pieza sobre Málaga va de lo único que no se puede ver después en YouTube.
Esta es la cuarta y última pieza de la semana sobre la San Diego Comic-Con Málaga. En la crónica conté si el evento estuvo a la altura, en la de los adelantos lo que proyectaron en los paneles y en la de las firmas lo que me costó todo esto.
Las tres van de lo que un evento así te da y de lo que te cobra. Esta va de lo otro: de haber estado en la sala. Un tráiler acaba saliendo y una firma te la llevas a casa, pero estar a quince metros de alguien que hizo algo con lo que creciste no se puede ver en YouTube al día siguiente.
Así que esto es un recorrido por las salas en las que estuve. Y, al final, en las que no.
1. La sala en la que Akira Yamaoka sacó una guitarra eléctrica
Tratándose de Yamaoka, y por lo que anunciaba el título del panel, lo que uno se imaginaba era un concierto orquestal con Silent Hill por delante: la niebla, el piano, esa melancolía industrial que lleva veinticinco años definiendo el terror en los videojuegos.
Lo que me encontré fue a Yamaoka con su banda de rock. Con cantante. Rock duro, muy cañero, con él marcándose solos en plan estrella, y una vocalista valenciana con una voz espectacular. Hubo ecos de Silent Hill, claro —no habría sido justo salir de ahí sin ellos—, pero el concierto iba por otro sitio. Y cerró con una versión de Snake Eater, el tema de Metal Gear Solid.
Suena a decepción y fue exactamente lo contrario. El programa decía una cosa, la sala dio otra, y la otra fue mejor.
2. Las tres salas con cuatro de los responsables de mi infancia
Y digo tres porque no estuvieron todos juntos: Yoichi Takahashi tuvo su panel, Yoshihiro Ueda el suyo, y Shin'ichirō Watanabe y Toshihiro Kawamoto compartieron el tercero.
Takahashi es el autor de Capitán Tsubasa, que aquí vimos como Oliver y Benji. Ueda dirigió Dragon Ball, Dragon Ball Z y Dragon Ball GT. Watanabe creó Cowboy Bebop y Kawamoto diseñó sus personajes y los animó. Los cuatro tienen más trabajos de renombre a sus espaldas, pero estaban en Málaga por estos.
Aquí no hubo ninguna sorpresa: el programa decía exactamente eso y eso fue lo que hubo. No hacía falta más.

Y aquí me cuesta ser objetivo, así que no lo voy a intentar: para mí fue magia. Son las series con las que crecí, y de niño uno no sabe que detrás hay nombres. A esa edad las series aparecen en la tele como si brotaran solas. Resulta que estaban hechas por personas, y treinta años después esas personas están sentadas delante de ti contando cómo.

Lo de Takahashi tiene además un epílogo que ya conté en el artículo de las firmas: firmaba gratis y me costó cuatro horas de cola. Las di por bien dadas.
3. La sala de Mallrats
Jason Mewes y Kevin Smith —Jay y Bob el Silencioso— con Jason Lee, reuniendo al equipo de Mallrats.
De este panel no salí con un titular, y creo que no era la idea. Lo que hubo fue un rato largo con Kevin Smith hablando, que a estas alturas es un formato en sí mismo, y con Mewes al lado, que es la otra mitad del número. Salí de buen humor, que para arrancar el jueves tampoco está mal.

4. La sala del viernes por la mañana, que fue lo mejor del fin de semana
Si tuviera que quedarme con un bloque entero, me quedo con éste: tres sesiones seguidas en el mismo escenario, cada una mejor que la anterior, y en las tres pasó algo que no estaba escrito.
Winston Duke y Manu Bennett abrieron hablando de sus trabajos en el Universo Marvel y en Espartacus y Arrow. Una entrevista mucho más dinámica y más profunda de lo que esperaba, porque los dos tiraron de anécdotas personales en vez de quedarse en la respuesta de promoción. Y a mitad se subió al escenario Sandra Sánchez, la campeona de kárate, que no estaba anunciada por ninguna parte.

Después le tocó el turno a Denise Gough, y fue la que más me sorprendió: en vez de hablar de Andor como quien habla de una serie, se puso reivindicativa y comparó la situación actual del mundo con la del Imperio en la ficción. No es lo que uno espera en un panel de promoción, y es lo que más recuerdo de ella.

Y cerró parte del reparto del live action de One Piece, con un Iñaki Godoy que es todo amor y que directamente se come el escenario. Da gusto ver a alguien tan volcado con lo que hace y tan amable con la gente que ha ido a verlo.

5. La sala grande de Disney
De lo que proyectaron ya hablé en detalle en el artículo de los adelantos, así que aquí me quedo con lo otro: quién estaba.
Hubo entrevista al equipo de Whalefall, con Josh Brolin incluido, y promo de Vengadores: Endgame Encore con material exclusivo. Hasta ahí, el programa.
Lo gordo no estaba en el programa: aparecieron Winston Duke, Anthony Mackie y David Harbour a hablar del Universo Marvel y, sobre todo, de Vengadores: Doomsday. Duke repetía escenario, esta vez sin anunciar. Los tres se dedicaron a ponernos a todos los dientes largos, que era exactamente a lo que habían venido.

Y las salas en las que no estuve
Porque sólo se puede estar en una.
Me quedé fuera de cosas que me interesaban de verdad: varios paneles centrados en el cómic, con los autorazos que había invitados —el de portadas memorables, el que giraba en torno a Spider-Man—, el de José Andrés, el de John DiMaggio, y unos cuantos más.
En el artículo de las firmas la cuenta salía en euros. Ésta sale en salas: cada una de las que acabo de contar me costó todas las que ocurrían a la vez. El límite de un evento así nunca es el dinero, es que no te puedes partir en cuatro.
Y en esa misma cuenta está lo mejor del evento: cuando hay tantos paneles, hay para todos los gustos y de todos los géneros. En mi lista de lo que me perdí hay cómic, cocina y doblaje, y eso que me pasé el fin de semana entre cine, anime y videojuegos. No es un programa grande por tener mucho de lo mismo: es grande porque cabe todo el mundo.
Y eso no es un reproche, es la definición de un evento que funciona. Un sitio al que vas y te lo ves entero es un sitio que se ha quedado corto. Conviene saberlo antes de ir, eso sí, porque cambia cómo lo planificas: no vas a verlo todo, así que elige, y asume que vas a volver a casa con una lista de lo que te perdiste.
Yo volví con la mía. Y aun así es el mejor fin de semana que he pasado en un evento de este tipo.
Imágenes: repositorio oficial de prensa de la San Diego Comic-Con Málaga 2026.
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