[Crítica] Marvel’s Spider-Man: Miles Morales

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Marvel's Spider-Man: Miles Morales

Por sorpresa. Así llegó el anuncio de Marvel’s Spider-Man: Miles Morales para arropar a la nueva PlayStation 5 en uno de sus eventos de presentación. Mientras todo el mundo esperaba información sobre una continuación de Marvel’s Spider-Man, Insomniac Games puso esto sobre la mesa. Y nos cogió tan desprevenidos que todos pensamos que la aventura de Miles era en realidad la esperada secuela. Pero no es así, y su trabajo le ha costado a la desarrolladora convencernos de que esto no es una segunda parte de la saga principal, sino un spin-off.

Y aún así, la sensación es esa, la de estar ante una secuela, o si somos «malos», ante una expansión. Pero ojo, una expansión donde estamos familiarizados con el control, con la dinámica y con la experiencia, pero ninguno de estos aspectos acaba de ser exactamente igual. Todo es lo suficientemente diferente como para picar el gusanillo.

Miles Morales: Mismo de todo, pero diferente

Tanto el balanceo por la ciudad como el estilo de lucha se asemejan a lo que vimos en el primer juego, pero hay que decir que todo se siente más pulido. Se nota que la desarrolladora ha trabajado en perfeccionar las dinámicas en lugar de simplemente copiar y pegar. Ahora bien, las animaciones y los detalles nos dejan totalmente claro que nuestro protagonista es un superhéroe inexperto. Si comparamos al trepamuros de Parker con el de Morales, la elegancia y la determinación de los movimientos están a años luz.

Pero la historia del juego no solo nos cuenta la lucha de un héroe contra la mafia o los villanos de turno. La historia de este juego es una historia mucha más íntima, de superación y aprendizaje, del camino hacia la madurez, y eso también lo notará el jugador. A medida que avanzamos, Miles Morales va dejando de imitar a Peter Parker y empieza a crear su propio camino. Esto no solo incluye diferentes puntos de vista o distintas formas de actuar, sino también otros movimientos o incluso poderes. Lo que digo queda reflejado hasta en el traje, ya que Miles comienza con uno que le presta Peter y con el tiempo se cambia a uno nuevo que le otorga su propia identidad.

Ahora bien, la sombra de la magistral Spider-Man: Un Nuevo Universo es alargada. Del mismo modo que la película, el juego se apoya en los mismos elementos para dejar claro que este personaje también es Spider-Man, pero su alter ego es completamente diferente. Miles Morales proviene de otro entorno, de otra unidad familiar, de otra comunidad, y eso se refleja en el juego a través de la narrativa y de las misiones secundarias. Sin embargo, pese a ser una persona completamente diferente y tener un trasfondo muy distinto al de Peter, Miles también debe lidiar con el sacrificio de ser Spider-Man, la dificultad de proteger su identidad y a los que más quiere, y tener siempre presente que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Ya con Miles Morales convertido en el segundo Spider-Man por derecho propio, empezamos a notar las verdaderas diferencias entre jugar a un juego y otro. La dinámica de combate cambia, y la forma de abordar a los enemigos también. Los estilos de lucha son diferentes, así como los movimientos, y Miles se apoya todo lo que puede en sus recién descubiertos nuevos poderes. Ahí están los rayos venenosos con los que encadenar combos, o las habilidades de camuflaje para sorprender a nuestros enemigos.

Como era de esperar, se mantienen varios aspectos que hicieron de Marvel’s Spider-Man un éxito. Ahí están las posibilidades de desbloquear trajes alternativos y dispositivos, los cuales aportarán mejoras. Eso sí, todo en menor cantidad.

Marvel's Spider-Man: Miles Morales

Hay novedades, pero también inconvenientes

Aparte de los nuevos poderes y lo que ello implica para el combate, otra mejora sustancial, que lo hace todo más rápido y cómodo, es la gestión de las misiones secundarias a través de una app para móvil (in game, que nadie piense que es una app real). Esto supone un acierto no solo en versatilidad, sino en la forma en la que encaja con un protagonista que ya pertenece a otra generación.

Pero no todo es bueno. Pese a que la apariencia que nos da Marvel’s Spider-Man: Miles Morales apunta a que es más grande que su predecesor, lo cierto es que en realidad es mucho más pequeño. Quizás el mapa sea similar, aunque en invierno, pero la duración del juego es corta, para qué nos vamos a engañar. Esto se traduce en muchas menos misiones, tanto principales como secundarias, menos enemigos finales, un árbol de habilidades sensiblemente más pequeño y, en resumen, menos de todo.

El apartado técnico es algo que apenas merece la pena destacar, y explico por qué. Este juego es prácticamente un calco de Marvel’s Spider-Man en ese aspecto, salvo por el tema de estar ambientado en invierno, con lo que ello implica. Vemos nieve, vemos luces, vemos decorados navideños y otras cosas que no vimos en su predecesor, y eso requiere un esfuerzo de desarrollo a nivel visual.

Lo que realmente me habría gustado es ver qué tiene que ofrecer la versión para PlayStation 5, con sus supuestas mejoras gráficas y lo novedoso del nuevo DualSense, pero bastante que he conseguido una PlayStation 4 prestada para poder disfrutar de la experiencia y poder contárosla.

Una de las principales sensaciones que se va a llevar el jugador tras dar carpetazo a este título, es que no hace falta tener a Spider-Man para disfrutar de Spider-Man. Que sí, que este tío también es Spidey, pero es Miles Morales, es otro y es diferente. Ni el nombre ni el concepto son ya exclusivos de Peter Parker, y cada vez lo vemos en más medios. Todos coincidiremos en que es mejor tener a ambos a la vez, porque cuanto más mejor, pero si solo está Miles, como en este juego, también nos vale.