Después de que Tony Stark usase el Nano-Guantelete del Infinito para detener a Thanos y su ejército en Vengadores: Endgame, quedó seriamente herido e incapaz de hablar. Fue una escena dura que precedió a su muerte, pero pudo haber sido muy diferente y mucho más aterradora.

Según ha revelado el supervisor de efectos visuales de WETA Digital, Matt Aitken, existió la posibilidad de representar la muerte de Stark de una forma más propia de una película de terror.

Le dimos a los directores un amplio rango de aspectos entre los que elegir y uno de ellos era en el que la energía de las piedras había actuado directamente sobre su cara y le había hecho saltar uno de sus globos oculares, que quedaba colgando sobre su mejilla. Decidieron no seguir por esa vía.

Aunque suena demasiado extremo, existe una razón por la que el equipo de efectos visuales de la película llegó a plantear este tipo de escenarios. Así lo explica la productora Jen Underdahl:

Con cualquier objeto de desarrollo, quieres poder dar a los directores una gama amplia, desde el toque más ligero hasta el horror, y este último nunca estará ahí. Peo haciendo ese ejercicio y dejándoles ver todo tipo de fases, pueden precisar sobre lo que creen que es el aspecto que se va a usar. Hicimos varias rondas sobre este chico desde lo más horripilante hasta el más ligero toque, volviendo a ‘Ok, este es el punto donde creemos que el público no va a quedarse demasiado loco, pero que también comprenda que Tony ha llegado a un lugar sin retorno’.

Sorprendentemente, una de las versiones presentadas a los directores Joe y Anthony Russo rendía homenaje a un icónico villano de Batman.

Hicimos una versión de Dos Caras donde te metías dentro y veías los tendones y los dientes y todo eso.