El director de Deadpool, Tim Miller, que optó por no volver para la secuela por diferencias creativas con Ryan Reynolds, ha comentado recientemente que el actor y productor quería tener todo el control de la franquicia, lo cual chocó con la necesidad de Miller de ejercer el control como director.

Tras la marcha de Miller, entró el director David Leitch para encargarse de Deadpool 2, y Reynolds recibió crédito de guionista junto a Rhett Reese y Paul Wernick.

Quedó claro que Ryan quería tener el control de la franquicia. Puedes trabajar de esa forma como director, con bastante éxito, pero yo no. No me importante tener un debate, pero si no puedo ganar, no quiero jugar. Y no creo que puedas negociar toda decisión creativa, hay demasiadas que tomar. Así que Ryan es la cara de la franquicia, y él era el componente más importante de eso, de lejos. Así que si decide que quiere controlarlo, entonces lo va a controlar.

Siempre he sido muy bueno con lo de seguir adelante. Me preocupo profundamente, y entonces llegas a ese punto donde tienes que toma una decisión, y si estoy bien con haberlo puesto en mi espejo retrovisor. Tuvimos una reunión con Fox, y estaba escrito en la pared, así que dije, ‘Lo pillo. Lo dejo, y podéis hacer lo que necesitéis hacer’.