Aunque Kevin Feige es uno de los mayores responsables de la exitosa franquicia que es el Universo Cinematográfico de Marvel, un ejemplo a seguir en lo que a desarrollar súper producciones se refiere, lo cierto es que comenzó como productor asociado en algunas de las primeras películas basadas en Marvel, comenzando en el año 2000 con X-Men.

En una entrevista reciente, Feige habló sobre cómo la película de 20th Century Fox pavimentó el camino para el éxito de las películas del UCM.

El productor Avi Arad creía mucho en todos estos personajes, y creía mucho en el potencial que estos personajes tenían para ser películas. Creo que, años antes de eso, y parte de esto se basa en cosas que escuché cuando comencé, y otras de ellas están basadas en libros que leí sobre Marvel antes de unirme. Se temía que si lo estropeabas, devaluarías a ese personaje. Y ese es un miedo bastante justo porque había habido algunos personajes de Marvel convertidos en películas que no eran ejemplos brillantes. No mataron a los personajes, pero no fueron buenas. Creo que puedes mirar hacia atrás ahora, y son «de la época», y podría argumentar cosas divertidas en ellas, pero no prendieron fuego al mundo. Avi creía mucho que eso era lo que debíamos hacer, y fue X-Men la primera que le permitió seguir presionando para hacer más. Y para mudarse a Los Ángeles a tiempo completo, solo venía a Los Ángeles unos días a la semana en ese momento, y tenía su sede en Nueva York. Llegué a conocerlo muy bien durante la producción de X-Men 1. Me convertí en la persona en el set, en la producción, a la que podía llamar y obtener información y mantenerse al tanto. Y estaba feliz de mantenerle informado sobre las cosas y cómo iban. En su mayor parte, iban bien en esa película con ese reparto.

En ese momento, no estábamos usando palabras como ‘universo cinematográfico’ y cosas así. Pero era muy simple: conocíamos la película que estábamos haciendo, para el presupuesto con el que la estábamos haciendo, que era bastante bajo, ciertamente bajo en dólares de hoy, incluso bajo entonces. Había muchas cosas que no podíamos hacer. Lo que, en retrospectiva, fue genial, porque nos obligó a todos a enfocarnos en los personajes, en la emoción de los personajes y en el camino de los personajes, y la confusión interna de lo que hace que los X-Men sean geniales, sobre todas las analogías con aquellos que son diferentes y aquellos que se sienten diferentes o se les hace sentir diferentes, que somos todos nosotros. Y de eso se trata en última instancia X-Men, y esa es la razón por la que tuvo éxito. Pero recuerdo haber tenido discusiones, como siempre tuvimos, y aún lo hacemos, sobre ‘¿No sería genial algún día si tuviéramos la oportunidad de hacer x, y, o z?’. Así que creo que hubo muchas conversaciones, se habló mucho de eso.