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22 de septiembre de 2026

Reseñas

Reseña · sin spoilers

La Nueva Patrulla-X: crítica número a número (del 12 al 16)

Seguimos número a número La Nueva Patrulla-X de Brian Michael Bendis y Stuart Immonen, con El Juicio de Jean Grey de por medio. Aquí están juntas las cuatro críticas, cada una con su nota.

Universo Álex

15 de marzo de 2010 · Actualizado el 22 de septiembre de 2026 · 25 min de lectura

La Nueva Patrulla-X: crítica número a número (del 12 al 16)

La Nueva Patrulla-X Nº 12

Nota: 7/10

En una línea: Bendis no inventa nada, pero de premisas gastadas saca petróleo, y con Immonen a los lápices firma una de las dos o tres mejores series de Marvel NOW.

En el mundo del cómic existen dos tipos de guionistas: el creador -aquel con planteamientos brillantes y revolucionarios pero con poca gracia para explotar sus propias ideas- y el desarrollador -aquel quien, pese a no ser excesivamente original en sus historias, imprime carácter a lo que escribe y con poco te hace algo muy disfrutable-.  Evidentemente, unos pocos elegidos forman parte de un grupo superior donde se aúnan ambas características (Alan Moore, …), pero suelen ser la excepción.

¿Y nuestro querido Bendis? ¿A qué grupo pertenece?

Obviamente es un desarrollador. En cada una de las sagas que escribe podemos sentir un leve olor a refrito, algo así como un “esto me suena de haberlo visto en otro lado”. Y en el número que nos ocupa, conclusión de Diferente e inicio de El Juicio de Jean Grey, pues también. ¿Significa eso que estamos ante un mal cómic? En absoluto. He aquí la gracia de Bendis: de premisas ya explotadas en su día él consigue sacar petróleo. Te entretiene, te hace reír, te hace querer ver más. Y si a eso le sumamos la vuelta de Stuart Immonen a los lápices, mejor que mejor.

Porque desengañémonos, La Nueva Patrulla-X es una de las dos o tres mejores series que encabezan Marvel Now! ¿Y eso a qué se debe? Pues muy sencillo. Bendis, que ya es zorro viejo en esto de conducir el mundo Marvel (y el Ultimate), está haciendo volver a los X-Men a sus orígenes. Nada de mutantes feos  a los que nadie conoce, ni del cuero negro a lo Matrix, ni intrincadas tramas centradas en el lucimiento del dibujante de turno. En lo personal, el carácter de la serie me recuerda mucho a los inicios de Ultimate Spiderman (también de Bendis. ¿Casualidad?). Son, simple y llanamente, superhéroes inexpertos a los que el mundo les viene grande. Con sus inseguridades, con su escaso control del poder que poseen, y sobre todo, con las hormonas a flor de piel. ¡Da gusto ver dudar a la joven Jean Grey si encariñarse con Scott o… con alguien más! Y Bendis, que como digo de esto entiende un rato, se ha valido del personaje más carismático del mundo mutante (con permiso de Lobezno) para apoyar esta aventura. ¿De quién hablamos? ¡Pues de Kitty Pryde! Desde que Josh Whedon la repescara en Astonishing X-men (si no habéis leído esta etapa, dejad de perder el tiempo conmigo y corred a haceros con los 4 volúmenes de Marvel Deluxe), la joven Pryde no ha hecho más que ganar popularidad -y merecidamente-.

Y Marvel, con muy buen ojo, ha vuelto a emparejar a Immonen con el bueno de Bendis. Por seguridad, asumo, ya que cuando ambos se juntan las ventas suelen estar garantizadas. Un tándem de lujo que, con sus altibajos (altos en Ultimate Spiderman, bajos en los Nuevos Vengadores), en la colección que nos ocupa hacen un trabajo loable.

¡Atención spoilers!

Como hemos mencionado arriba, esta grapa incluye dos números. Por un lado tenemos la conclusión de Diferente, un número más bien pasable, aunque necesario para afianzar la presencia de X-23 en la Nueva Patrulla-X y sentar las bases del triángulo amoroso formado por el joven Scott, X-23 (Laura) y la joven Jean.

Y por el otro, arrancamos con el Juicio de Jean Grey, el crossover que cruzará ésta colección con la de Guardianes de la Galaxia (también bajo la batuta de Bendis) durante los próximos 3 meses.

En Diferente, con Brandon Peterson a cargo del dibujo, Bendis resuelve las papeletas de forma apresurada. ¿Los fanáticos de Stryker enganchan las gafas de rubí de Cíclope con cinta adhesiva? ¿Y no piensan en anular los poderes de Kitty o de Jean? El discurso del reverendo (en el flashback dibujado por Brent Anderson, aquel quien ilustrara La Imposible Patrulla-X Especial: Dios Ama, El Hombre Mata) es tan solo un guiño a la obra de Claremont en los 80. Un discurso vacío, de malo maloso carente de chispa, que ni inquieta ni pretende hacerlo. Porque ese no es el propósito de esta grapa. Bendis juega al despiste, usa la excusa de la amenaza común para presentar en sociedad a Laura, o X-23, el clon femenino de Lobezno. Y aquí sí hay tela para cortar. Scott preocupado por Laura… ¡con Jean viendo la escena desde lejos! Bien, Bendis, bien.

Y esto nos lleva al segundo número americano incluido en nuestra edición española. Empieza El Juicio de Jean Grey, y lo hace de la mejor manera posible. Con una extensa presentación del status quo del grupo (de hecho, todo el cómic es una pequeña joya de situaciones cotidianas hasta casi el desenlace). X-23 destripando robots como solo Lobezno podría hacerlo, Hank enzarzado en el estudio de las líneas temporales (interesantes guiños los que hay apuntados en la pizarra), Bobby haciendo ángeles en la nieve… y Warren en medio del ataque de celos mutuo entre Scott y Jean. Porque la joven Grey parece que no digiere demasiado bien que Cíclope ya no solo tenga ojos para ella. Lo más curioso del caso es que el trío amoroso usado por Bendis (Cíclope, Jean y Laura) es el embrollo sentimental típico de cualquier historia de los X-Men (recordemos que Laura es la clon de Lobezno). Como digo, nada nuevo en el horizonte, aunque perfectamente tratado.  ¿Entablarán cierta rivalidad Laura y Jean a raíz de esto, al más puro estilo Cíclope vs. Lobezno? ¡Espero que sí!

Y precisamente esta pieza del puzle que es Jean Grey, es el vehículo que usa Bendis para mover la trama. Y no solo eso, sino que con mucho acierto, pone en boca de la pelirroja aquello que nombrábamos al inicio: que son superhéroes con inseguridades. Jean aún deja sentir sus inquietudes tras lo ocurrido en La Batalla del Átomo, y nos refresca la memoria del duro golpe que supuso el saber que el futuro Scott (nuestro Cíclope del presente) engañó a su Jean Grey con Emma Frost (todo perversamente narrado en los New X-Men de Morrison). Por no hablar de las dos muertes a las que ha tenido (o tendrá) que hacer frente. Y como si de un deja vu se tratase, irrumpen los Shi’ar para hacerse con Jean y juzgarla por los crímenes que no cometió (al menos no esta Jean) como Fénix. Una vez más, nada nuevo. Recordemos la saga de Fénix Oscura de Claremont y Byrne: La Patrulla-X contra Gladiador y demás Guardia Imperial Shi’ar en la Luna. ¿Homenajeará Bendis dicha batalla?

¿Y qué hay de Immonen? Esta colección le va como anillo al dedo, y Bendis lo sabe. No hay más que ver la última doble página con los Guardianes de la Galaxia irrumpiendo en escena. ¡Immonen en estado puro! No puedo sino aplaudir el nuevo diseño de los uniformes, especialmente lo coloridos que son. Distintos y similares a la vez, como un equipo pero con sus singularidades.

El siguiente número del crossover salta a Guardianes de la Galaxia, aunque con matices. La historia que allí se cuenta es paralela a esta. Es decir, no es imprescindible su lectura para entender la trama. Tan solo nos da un punto de vista distinto (el de Star-Lord y compañía). Aguardaremos a ver si la tónica se repite, o a partir del tercer número del crossover la acción salta de serie a serie. En cualquier caso, estad atentos. La presencia de los Shi’ar suele traer cambios en las colecciones mutantes. Y sino, tiempo al tiempo.

La Nueva Patrulla-X Nº 13

Nota: 8/10

En una línea: Los Guardianes pintan poco en el Juicio de Jean Grey, pero Cíclope se lleva un final inesperado e Immonen está en estado de gracia. Si dudabas, cómprala.

Tercera parte del crossover que une a los Guardianes de la Galaxia con La Nueva Patrulla-X, en una historia que pocos aventurarían un futuro digno y sin embargo está demostrando que aquí hay mucha tela para cortar. En primer lugar, hay que lidiar con una noticia mala y otra buena.

La mala es que, pese a que los Guardianes de la Galaxia conforman el cincuenta por ciento de este crossover, lo cierto es que en la práctica su aparición es más como apoyo a la trama central -el llamado Juicio de Jean Grey- que no como generadora de la misma. Star-Lord, Gamora y compañía lucen perfectamente, Brian M. Bendis los conduce con su frescura habitual (no en vano es el guionista de ambas cabeceras) pero quizá se echa en falta que algún elemento de la saga sacuda a los Guardianes de manera más personal.

Y aquí viene la buena. Si eres un fan de los X-Men, y más concretamente de esta pequeña joya llamada La Nueva Patrulla-X, estás de enhorabuena. Cuando desde Marvel anunciaron que los jóvenes mutantes traídos del pasado tendrían serie propia muchos nos echamos las manos a la cabeza. No era para menos, pues el riesgo a empañar una buena historia con personajes clásicos e idas y venidas temporales era enorme. Y sin embargo, pocas colecciones de Marvel NOW! pueden presumir de tan buena salud como la que nos ocupa estas líneas.

Así que, querido lector: si eres un comprador indeciso que acudes a esta reseña para ver si merece la pena la colección, no lo dudes. Cómprala. Si encima quieres saber el porqué, tan solo debes seguir leyendo. Eso sí, ¡ojo con los spoilers!

Jean Grey y Cíclope se llevan el foco

Empezamos con esa mala noticia con la que abríamos la reseña: el poco peso de los Guardianes la Galaxia en el Juicio de Jean Grey. Una mala noticia relativa, pues cabe precisar que un crossover que une a dos grupos numerosos (Bendis cuenta con más de diez personajes en el reducido espacio de una nave espacial) debe por fuerza centrar su atención en unas figuras más que en otras. Y dos son los focos de atención, concretamente. Uno no puede ser más evidente: Jean Grey. Una Jean que, pese a su juventud, Bendis le imprime cierta madurez al sentir culpabilidad por unos crímenes que ella no ha cometido (no así su homóloga del presente, ya fallecida). Interesante reflexión la que nos plantea el guionista de Cleveland, sobre lo que puede ser y no es, y más importante aún, lo que puede llegar a ser si no se toman las medidas necesarias (“un consejo, joven terrana: vigila ese mal genio”).

El segundo foco de atención es sorprendente. Uno mismo esperaba que fuera un Guardián de la Galaxia quien atrajera las miradas, pero no ha sido así. El segundo protagonista es Cíclope. Y debo decir que se trata de una decisión muy acertada. ¿Por qué? Pues porque Bendis consigue aquello que siempre buscamos: que nos sorprendan con un final inesperado, y a su vez verosímil. ¿Qué jugo puede sacarse al personaje de Scott en una aventura espacial con los Shi’ar? ¡Mira la última página y lo verás!

En la nave nadie se queda callado

Otra muy buena notica que nos deja este cómic es la fantástica presentación inicial que tiene lugar en la nave de los Guardianes. Bendis imprime con sus singularidades a cada mutante, a cada alienígena que nos muestra en las páginas. Nadie se queda callado o estático. Un lector que tan solo siguiera una de las dos colecciones que conforman el crossover y leyera dicha escena se situaría en ella con comodidad, casi de forma natural. Y meditaría seriamente empezar a ahorrar para seguir la serie que le resta. Se nota aquí el legado de Joss Whedon, maestro en llevar grupos grandes de personajes donde los haya (si te gustan los Guardianes de la Galaxia y no has visto la serie Firefly, corre a por ella).

Se nota el disfrute de Bendis al hacer interaccionar sus personajes, pues los encuentros entre el joven Hombre de Hielo y Rocket, por ejemplo, son simplemente geniales. El friki de Hank consigue sacarnos una sonrisa con su fascinación por todo aquello que está viviendo, y el contrapunto oscuro de la saga queda perfectamente reflejado en el Gladiador. Un enemigo a la altura, pues creo recordar que no solo su diseño recuerda al superhéroe insignia de la Distinguida Competencia, sino también sus poderes. Fuerza, vuelo, invulnerabilidad… durante los acontecimientos de La Fénix Oscura el Gladiador derrotó a coloso con las manos desnudas. Esperemos que Bendis haga los deberes y no rememore dicho combate a través de Kitty, pues ella no participó en tal evento.

Stuart Immonen está en estado de gracia

¿Te he convencido ya, querido lector? ¿Aún no? Bueno, eso tiene fácil solución. A ver qué te parece esto: Stuart Immonen.

¿De veras es el mismo artista que ilustró la etapa del Encapuchado en Los Nuevos Vengadores? Immonen está en estado de gracia, pues cada página, cada viñeta plasma de una forma clara, sencilla y visualmente atractiva todo aquello que Bendis desea y más. No puedo más que quitarme el sombrero. ¿Habéis visto esa lucha de naves espaciales? ¿Y cuando son impactados por fuego Shi’ar? Una delicia.

La historia continúa en Guardianes de la Galaxia Nº 12 pues, aunque los dos primeros números del crossover fueron en paralelo (no era imprescindible leer ambas grapas para entender la trama), a partir de aquí el orden de lectura se alternará de una cabecera a otra. Y el mes que viene tendremos la conclusión. A ver cómo va. Las expectativas, visto lo visto, están muy altas.

La Nueva Patrulla-X Nº 14 y Guardianes de la Galaxia Nº 13

Nota: 6/10

En una línea: El Juicio de Jean Grey cierra en agridulce: diálogos de los buenos, pero golpes de efecto forzados y una marcha de Cíclope que Bendis no explica.

Como seguro sabéis, estos últimos tres meses hemos asistido al crossover que unía a La Nueva Patrulla-X con los Guardianes de la Galaxia. Por eso hemos juzgado oportuno reseñar ambos números a la vez, pues tanto La Nueva Patrulla-X Nº 14 como Guardianes de la Galaxia Nº 13 se encargan de cerrar el arco conocido como El Juicio de Jean Grey.

Damos por cerrado así el primer cruce entre las dos cabeceras más atractivas que escribe Brian Michael Bendis (con permiso de La Imposible Patrulla-X), en un colofón que si bien cierra la trama con más o menos acierto, la verdad es que acaba por dejar un regusto agridulce difícil de obviar.

Y dicho sabor agridulce nos complica la tarea de catalogar la faena del guionista de Cleveland en los dos números que nos ocupan.

Diálogos de Bendis y parejas disparatadas

Por un lado, siguiendo con el juicio propiamente dicho, se nos marca un ritmo ágil, trepidante, de corte aventurero. No se profundiza en exceso sobre el juicio, ya que ello provocaría más sopor que otra cosa, y Bendis opta por narrar en paralelo los acontecimientos que ocupan al extenso grupo que aúna a los demás miembros de la nueva Patrulla-X, los Guardianes y los piratas de Corsario. La multitud de personajes confluyen en diálogos trabajados, muy al estilo de Bendis, donde parece pasárselo en grande descubriendo las posibilidades que ofrecen tándems tan disparatados como Drax y Laura (X-23), o Bobby y Mapache Cohete.

Sin embargo, Bendis acaba por pecar de ciertos golpes de efecto algo forzados. El primero de ellos es la fuga relámpago que protagoniza la joven Jean, pues se escapa -porque sí- de una burbuja que la ha mantenido presa durante tres números, y de postre despacha ella sola a la práctica totalidad de la Guardia Imperial Shi’ar. Se entiende el motivo -Jean ahora sabe que Gladiador exterminó a todos los Grey-, pero una razón de peso no convierte una mala elección de estructura en algo digerible.

Siguiendo con este ritmo irregular, a la fuga de Jean le sigue la que probablemente sea la mejor página de todo el crossover: una escena muda de Jean, al borde de un edificio, con la ciudad futurista a sus pies, se escapa en una secuencia que emula a una famosa escena de la película El Quinto Elemento. De hecho, el homenaje es tan claro que hasta repiten planos. Para aquellos que recuerden el flim, reconocerán la similitud del personaje de Milla Jovovich -casualmente, también pelirroja- al tratar de escapar de sus perseguidores (aunque en la versión de Jean Grey, nuestra telépata lleva más ropa).

Los Guardianes pelean y el color lastra a Immonen

Bendis, consciente de la poca participación de los Guardianes durante todo el cruce, opta -acertadamente- por cederles cierto protagonismo en el combate que libran contra Gladiador. Stuart Immonen (quien se encarga de dibujar el penúltimo número del crossover) plasma la batalla de forma fresca y dinámica. Quien no cumple con lo previsto es Marte Gracia, pues el color lastra a los dibujos de Immonen. Toda la culpa, sin embargo, no es suya. Hay un tremendo contraste de color entre los personajes de nuevo diseño -mutantes, Guardianes de la Galaxia-, que lucen geniales, y los viejos -Guardia Imperial Shi’ar, Corsario-. Quizá se habría agradecido una puesta al día del atuendo de personajes tan clásicos como Oráculo, el propio Gladiador o el padre de Scott.

El último número del cruce es, con diferencia, el peor. Por supuesto, Bendis mantiene sus puntos fuertes: interacción fantástica entre personajes, nadie se queda sin nada que decir, pequeños detalles tan solo visibles para los más avispados. Pero, otra vez, tira de picos de atención puestos sin demasiado acierto.

Hay tres acontecimientos que chirrían. El primero y el más evidente, es la nula repercusión del Juicio en la conclusión de la historia. Una vez concluida la batalla todo el mundo acaba por calmarse, se lanzan un par de amenazas vacías y cada uno a su casa. Daba para mucho más el crossover, quizá se echó en falta uno o dos números más. Un cierre precipitado, como precipitados son los dos puntos negros que restan: el segundo, la improvisada tensión sexual entre Kitty y Star-Lord. La idea, atractiva como pocas, es introducida con calzador a falta de dos páginas del final. Y el tercer error de Bendis es, sin duda, no explicar con claridad los motivos de la marcha de Cíclope. “Ya sabéis, es mi padre”. No es suficiente, lo sentimos, Bendis. Tú no trabajas así. No puedes construir un triángulo amoroso entre Jean, Scott y Laura y luego tirarlo por la borda de esta manera. La despedida entre Scott y Laura es fría, sosa y carente de emoción (algo desconcertante, visto lo visto). Todo parece indicar que la decisión de Scott es uno de esos dedazos de los jefes de Marvel, pues cuesta creer que algo tan apresurado sea obra de Bendis. Cabría entender la decisión de Marvela tan apremiada decisión, sabiendo como sabemos que el joven Cíclope protagonizará una colección en solitario.

Jean estrena poder y el Fénix ya ronda

Claro que no todo en este cierre argumental es malo. Una de cal y una de arena. Y lo bueno son los mensajes que encontramos entre líneas, como advertencias o teasers de lo que nos espera en el futuro. Jean obtiene un nuevo poder, uno que no estamos muy seguros si es suyo o pertenece a sus coqueteos mentales con el Fénix (pues, como se nos muestra, el ave de fuego ya ronda en la cabeza de la muchacha). Se intercalan unas declaraciones de Jean que nos suenan como si fuera Bendis quien las pronunciara: que todo esto -entiéndase, la historia- es algo nuevo. La Nueva Patrulla-X ha cambiado la historia, y eso significa que no todo tiene por qué ocurrir tal cual sucedió en el pasado.

Sara Pichelli y David Márquez firman un dibujo trabajado, con una espectacular página doble de Jean derribando a Gladiador. Las expresiones son palpables hasta el extremo, especialmente esa angustia de la joven Grey al ver marchar a Scott y quedarse sola en la nieve.

Y, para terminar, dos detalles de lujo.

Mapache Cohete conoce a los mapaches de la Tierra

Uno, la inquietante mirada que le echa Angela a Jean. ¿Aprovechará Bendis este cabo suelto? Y dos, el encuentro de Mapache Cohete con los mapaches de la Tierra es de lo mejor que he leído en mucho tiempo.

La Nueva Patrulla-X Nº 16

Nota: 9/10

En una línea: Probablemente el mejor número hasta la fecha: Immonen retrata una conversación con la intensidad de una batalla y la joven Jean carga con toda la trama.

Brian Michael Bendis lo ha hecho. Ahora por fin podemos hablar de una segunda edad de oro para los X-Men. Y lo curioso del caso es que La Nueva Patrulla-X no es la cabecera principal de las colecciones mutantes. Aquí no encontraremos a Lobezno, ni a Tormenta. Incluso Cíclope aparece muy de vez en cuando. Sin embargo, este cómic destila magia mutante por los cuatro costados. Si no te has hecho ya con él, deberías replantear tu decisión al respecto.

Cuando nació La Nueva Patrulla-X muchos no vimos más que un tirón puntual. Una estrategia de marketing para aprovechar el filón que despertaría el estreno de X-Men: Días del Futuro Pasado. Pero la asociación de Brian Bendis con Stuart Immonen ha alcanzado unas cotas de calidad incontestables. No solo es una de las mejores grapas -sino la mejor- que publica Marvel en la actualidad, es que realmente todo al leer La Nueva Patrulla-X nos evoca a esas historias de antaño donde los mutantes consiguieron erigirse como la punta de lanza de la Casa de las Ideas. Sí, está a la altura de los X-Men de Chris Claremont en su mejor momento.

Y, como decimos, tiene la pinta de que la cabecera ha sido tan fructífera que no será cosa de una noche de verano. Sus ventas son excelentes y la crítica respalda casi de forma unánime el rumbo de la colección. ¿Qué más se puede pedir? Yo mismo pensaba que La Nueva Patrulla-X iba a seguir el camino que otras tantas colecciones recorrieron antes que la serie que nos ocupa. Un camino intenso pero corto. Un viaje enmarcado en un periodo determinado, que culminaría con un gran evento Marvel veraniego y cada oveja volvería a su redil, los jóvenes serían transportados de nuevo al pasado de donde fueron arrancados y las aguas más o menos volverían a su cauce.

La Nueva Patrulla-X ha venido para quedarse

Pero no. La Nueva Patrulla-X ha venido para quedarse. Es una rara avis, una excepción a la regla, pues algunos aún recordamos todo cuanto ocurrió tras Invasión Secreta. Norman Osborn alcanzó el mando del mundo y como consecuencia directa nació Vengadores Oscuros. Una serie correcta que culminó con el evento Asedio y, una vez más, el equilibrio volvió al Universo Marvel.

Y es de agradecer que La Nueva Patrulla-X no corra esa suerte, porque es una grapa fantástica. Y el número que nos ocupa, el 16, es probablemente el mejor número visto hasta la fecha. Razones podría dar muchas, pero me limitaré a dos:

Immonen y Bendis, las dos razones

  • Primera razón: Stuart Immonen. Este artista está firmando su mejor trabajo en años. Es difícil encontrarle un número que no sea una genialidad. Su lenguaje cinematográfico está a años luz del de otros artistas, ya no dentro de Marvel, sino también fuera de la misma. Sus perspectivas, las expresiones faciales, la fluidez de movimientos y sobretodo cómo enfatiza los detalles -una mirada, Scott y la joven Jean se cogen de la mano- hacen que su trabajo sea más cercano al cine o la televisión que no al noveno arte. Joder, que dibujantes de cómic que plasmen peleas chulas hay cientos, pero artistas que retraten una conversación con la misma intensidad que una batalla hay pocos, muy pocos.

  • Segunda razón: Brian Michael Bendis. Sobrevalorado por unos, genio y figura para otros, yo lo considero más un término medio. Bendis es muy bueno en lo suyo, y lo suyo son las sagas cortas donde abundan las interacciones entre personajes. Y señores, aquí abrimos una saga presumiblemente corta donde queda claro desde la primera página que tendremos mucha tela para cortar en lo que a relaciones se refiere.

La joven Jean Grey lleva el peso

Comienza a intuirse por dónde van a ir los tiros en la colección, y es que Bendis ha jugado al despiste. Era de suponer que el foco alumbraría a los cinco miembros jóvenes traídos del pasado, pero una vez más nos la volvieron a colar. Con el joven Scott haciendo de turista espacial y la reciente incorporación de X-23, la formación del equipo se ha renovado sin cambiar la esencia del mismo. Porque el auténtico protagonista de la colección sigue soportando el peso de la trama sobre los hombros. Nos referimos a la joven Jean Grey.

Jean Grey, aquel personaje que Grant Morrison demonizó en sus New X-Men y a quien culpó de casi todos los desastres a los que habían sido abocados los mutantes, ha resultado ser un bálsamo reparador en las manos de Bendis. Sí, vale, no es la misma Jean exactamente, pero ya se me entiende. La pelirroja se está ganando a fuego convertirse en un personaje de peso dentro del Universo Marvel. Ya pocos creen que vaya a regresar a su época, pues el jugo que le está sacando Bendis es tremendo. Sí, queremos que se quede. Que eche raíces, que se profundice aún más en esas consecuencias que tan bien acaricia el guionista de Cleveland.

Nombré antes las relaciones entre personajes, y aquí se nos brinda en su máximo esplendor. La joven Jean, aún confusa por sus nuevos poderes y los actos de su yo madura, busca consuelo en Cíclope. Nuestro Cíclope. Genial vuelta de tuerca la que se saca de la chistera Bendis, con una conversación a varios niveles para enmarcar. Ambos personajes, sentados en la cama, hablando de la otra Jean. La Muerta. Pero hay más. Se palpa la tensión sexual, con todo lo que ello conlleva: que Cíclope es un adulto y Jean una adolescente; Que ya han vivido esta historia (con la Jean muerta), y salió mal; Que Scott le fue infiel a nuestra Jean con Emma. Todo esto y mucho más lo sentimos en prácticamente cada viñeta. Y remarcamos aquí la impresionante faena de Immonen, una maldita máquina de dibujar cómics.

Ambos personajes se sienten culpables, cada uno a su manera. Y ambos se atraen por razones diametralmente opuestas. Entendemos a la joven Jean, pues ve en Scott la madurez, el liderazgo y el atractivo del nuevo “chico rebelde” de Marvel. Y para nuestro Scott, Jean siempre será Jean. Sea la joven, la del futuro o cualquiera. Ya lo advierte Kitty: “cuidado con lo que haces, Scott”.

Guiños a la Imposible Patrulla-X y la Hermandad

Otro punto muy a tener en cuenta es la maestría con la que Bendis nos entrelaza a La Nueva Patrulla-X con la Imposible Patrulla-X, cuyos guiones corren también a su cargo. En todo momento nos es evidente quiénes son los protagonistas de la cabecera que estamos leyendo, pero se agradece el buen hacer del guionista al mostrarnos cómo conviven ambos grupos. La actitud de Emma Frost hacia la joven Jean, los cameos de Magik, de Cristopher… y especialmente de nuestro Cíclope. Se intuye la intención de Bendis de humanizar a Scott, tan lapidado por casi todos los sectores del Universo Marvel. Es curiosa la imagen que se puede llegar a obtener del mismo personaje dependiendo de qué serie sigamos (en Imposibles Vengadores, Cíclope parece estar a la par que el Doctor Muerte).

Asistimos al regreso de la Hermandad del futuro, aquella que tantos quebraderos de cabeza dio en La Batalla del Átomo. Asuelo, el hijo de Xavier y compañía asedian el refugio de Cíclope en las montañas con intenciones poco claras. ¿Solo a mí me deja el mismo sabor de boca que sentía al leer las sagas ochenteras como la de Fénix Oscura o el Club del Fuego Infernal? Son buenos tiempos para aquellos que amamos los cómics de los mutantes. Muy buenos tiempos.

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