Reseña · sin spoilers
Imposibles Vengadores: crítica número a número
Seguimos Imposibles Vengadores, la serie de Rick Remender, número a número. Aquí están juntas las cuatro críticas, cada una con su nota: del nº 1 al 18 y 19.
Imposibles Vengadores Nº 1 (con spoilers)
En una línea: Un primer número que sabe a tráiler: tiene todos los elementos para ser grande y Cassaday ni se ha desatado aún, así que de momento todo es promesa.
Después de comprobar el éxito (merecido) que está cosechando Marvel NOW! en Estados Unidos gracias a su calidad, ahora esta iniciativa llega a España de la mano de Panini Comics.
A pesar de sonar como tal, Marvel se ha esforzado mucho en afirmar por activa y por pasiva que Marvel NOW! no es un reinicio de su universo. Ahora que ya se han lanzado en Estados Unidos los primeros títulos de la iniciativa, y aunque el reinicio, cancelación, renumeración o relanzamiento de estos puedan indicar lo contrario, no estamos ante un “borrón y cuenta nueva”, sino ante un punto y aparte dirigido principalmente a los nuevos lectores potenciales que vienen del Universo Cinematográfico de la Casa de las Ideas.
Los primeros títulos de esta iniciativa en hacerse hueco entre las estanterías españolas han sido las colecciones de Imposibles Vengadores, Capitán América y El Indestructible Hulk. Aquí os contamos nuestras primeras impresiones de la primera, la nueva andadura principal de los Héroes Más Poderosos de la Tierra.
El buque insignia de Marvel NOW!
¡Atención spoilers! Imposibles Vengadores se ha convertido en el buque insignia y primer lanzamiento de Marvel NOW!. Aunque se trata de una nueva serie que comienza desde el número 1, bebe directamente de lo sucedido en el último gran evento de Marvel, Los Vengadores Vs. La Patrulla X, y eso se nota y se agradece.
Aunque en este primer capítulo de la serie partimos de una nueva premisa, la formación de nuevo equipo y la presentación de un “nuevo” villano, la base de todo está en el evento antes mencionado. El Capi parece haber aprendido del error de no apoyar a los mutantes, y busca la formación de un nuevo grupo de Vengadores formado tanto por humanos como por mutantes, de ahí el nombre de Imposibles Vengadores.
Kaos, el elegido como líder mutante
Como primera elección, con Xavier fuera del mapa y con Lobezno volcado en su escuela, Steve Rogers elije como representante y líder mutante a un clásico con antigüedad y experiencia, sin borrones en su historial: Kaos.
Además de esto, en poco más de 20 páginas que sirven para cerrar un ciclo y abrir otro, se nos adelanta que Thor también estará en el equipo, y a ellos se unirán, de momento, Pícara y la Bruja Escarlata, pese a sus diferencias iniciales fruto del pasado reciente de Wanda. En definitiva, diría que esto es el sueño de muchos desde hace años, una serie de equipo protagonizada por héroes vengadores y héroes mutantes que lucharán codo con codo por un mundo mejor.
Cíclope retenido y un Cráneo Rojo clonado
Dejando de lado el reclutamiento, vemos también el estado en el que se encuentra Cíclope actualmente, que se mantiene inflexible en la actitud que ya le vimos en Los Vengadores Vs. La Patrulla X. Ahora está retenido, pero por adelantos de La Nueva Patrulla X de Bendis, sabemos que quedará libre, y además dispondrá de su propia serie con el relanzamiento de La Imposible Patrulla X.
Pero tanta novedad abruma, así que qué mejor que incluir a una nueva encarnación de un villano clásico para darle un toque especial. Cráneo Rojo regresa gracias a teje manejes de Arnim Zola con copias, clones e historias de ese tipo, y lo hace para intentar llevar a cabo lo de siempre, un holocausto que tiene como meta la extinción. Pero ahora cuenta, como él mismo dice, con un arma que siempre estuvo ahí, el odio anti-mutante, algo a lo que intentará echar leña al fuego para hacer crecer las tensiones. Y no pierde el tiempo, porque ya en este primer número lo vemos “tuneando” el cerebro de Avalancha para perpetrar un acto terrorista. Ah, y además ha robado el cuerpo de Xavier y ahora tiene su cerebro…
Remender y Cassaday, credenciales de sobra
Todo esto nos lo cuenta Rick Remender, que viene de una más que digna Veneno y de una grandísima etapa en Imposibles X-Force. De momento es pronto para juzgar, y habrá que darle espacio para ver qué nos tiene preparado. Desde luego, los elementos para hacer algo grande los tiene, y además también estará a cargo de Capitán América, algo que esperemos que influya positivamente.
En el apartado gráfico tenemos a John Cassaday, del que cabe destacar, y mucho, su último gran trabajo para Marvel en los Astonishing X-Men de Joss Whedon. Obviamente, son unas buenas credenciales, y aportan experiencia mutante, pero en este primer número de Imposibles Vengadores no vemos desatado todo su potencial, como si aún estuviese en el pre-calentamiento. O al menos eso esperamos.
Aunque os lo he destripado todo, en realidad poco se puede decir de un primer número que se presenta como un tráiler de lo que está por venir. Se trata de una serie que apunta maneras, porque tienen todos los elementos necesarios, pero el hecho de que Remender nos vaya a dar algo de calidad, solo el tiempo lo dirá. Yo, personalmente, confío en él.
Imposibles Vengadores Nº 14
Nota: 5/10
En una línea: McNiven está inmenso y el duelo entre Thor y Uriel tiene épica, pero el arco cae en saco roto y el final se ve venir. Un potencial enorme desperdiciado.
Imposibles Vengadores es una apuesta novedosa, un soplo de aire fresco para todos aquellos amantes de los mutantes y también de los Vengadores. Su premisa, al menos en teoría, se antoja apetitosa: un equipo compuesto por Hombres-X y Vengadores para oponerse a las amenazas propias de Hombres-X y Vengadores. Y, al menos al inicio, funcionó.
Porque la tónica que imprime Rick Remender a su colección empieza ya a ser reiterativa. El primer arco argumental, sólido y bien estructurado, nos brindó a un Cráneo Rojo (enemigo por antonomasia del Capi, y por extensión, de los Vengadores) con el cerebro del difunto Charles Xavier (el exponente número uno de la causa mutante). El mensaje lo entendimos con claridad. Pero por si quedaban dudas, Remender insiste: los Gemelos Apocalipsis (claro asunto mutante) criados por Kang (manera muy forzada de poner a los Vengadores en la ecuación). Y aquí comenzó el declive de esta gran serie, que parecía ser mariposa pero se quedó en crisálida.
El gran error: convertirla en heredera de X-Force
No por la repetición del tema ya mentado, pues bien narrado podría haber dado mucho juego. Tampoco por los trazos de Daniel Acuña -aunque eso ayudó al hundimiento, me encantaba Cassaday- ni tan siquiera por el escaso interés que presenta Alex Summers como líder “a la sombra” de este llamado Equipo Unidad. Para mí, el gran error de Remender fue convertir Imposibles Vengadores en la heredera natural de X-Force, la anterior serie que él mismo escribía. Porque todo gira alrededor de los acontecimientos allí narrados: La muerte de Apocalipsis, la implicación de Lobezno en ella… No es un punto de partida como nos prometió Marvel NOW!; es una prolongación de otra cabecera. Para el lector no versado en X-Force, la trama de estos Imposibles Vengadores se antoja caótica, fragmentada, cuesta ubicarse en una historia que no hace especial hincapié en situar a los lectores noveles.
Y prueba de ello es que desde Marvel hayan acudido al genial artista Steve McNiven para intentar reflotar el bajón de calidad que está experimentando la serie. Y es que McNiven lo borda.
Ya metidos en materia, Imposibles Vengadores Nº 14 realza en parte el vuelo gracias a la acción trepidante y al sangriento duelo que mantienen Thor y Uriel. Un combate cargado de épica, especialmente por el emotivo encuentro post-mortem con Wanda. Eso da alas a Thor, refuerza su convicción y su responsabilidad hacia su cometido, pues cabe recordar que fue él quien encantó al hacha Jarnbjorn cegado por su sed de venganza en ser derrotado por Apocalipsis. McNiven lo recrea a la perfección en esa escena muda de él cerrando los ojos a Wanda.
Poco más que salvar de todo el arco
Y ya está. Poco más podemos salvar, no solo de esta grapa en cuestión, sino de todo el arco argumental. Sí, McNiven está inmenso. Sí, el Capi luce como antaño. Y poco más. Porque todo cae en saco roto. Wanda no logra su cometido, muere por nada -al igual que el Hombre Maravilla-. Y no solo eso, sino que gracias a -o por culpa de- Wanda la batuta del punto de vista pasa de Kaos y Lobezno a Thor y el Capi. Una forma algo simplista de eliminar de la ecuación a un Alex Summers que estorba más que otra cosa. Cedemos parte del protagonismo a la Avispa (aún me estoy frotando los ojos tras verla derrotar al Vigía revivido), no sin antes detenernos en el hecho más fundamental: que Inmortus espera con su Guardia del Infinito.
¿Por qué es tan trascendente este detalle? Muy sencillo: porque el final de la saga que nos ocupa es previsible. Remender, en poco más dos números, ha narrado la muerte de Pícara, del Hombre Maravilla y de Wanda. No solo eso, sino que además ha desfigurado al Capi y Thor parece haber perdido un brazo (o buena parte de él). Es evidente que Inmortus, como amo del tiempo, jugará un papel fundamental y devolverá las cosas a su cauce revirtiendo los hechos acontecidos en el Arca de los Gemelos. Solo puedo augurar un final parecido, pues nadie entiende -y de hecho, muchos lectores se han quejado a Marvel- por qué si Wanda consigue reunir a todos los mutantes en el Arca las demás colecciones de Hombres-X no se hacen eco de ello.
Y espero equivocarme, que no se retome el status quo como si nada hubiera ocurrido. No por morboso, no he disfrutado viendo morir a tres Vengadores. Vale, con Pícara sí, pero ya está. Espero equivocarme y que Remender logre un giro brusco, un toque brillante y genial que me obligue a entonar el mea culpa. Pero lo dudo.
Los Gemelos Apocalipsis, unos adversarios formidables
Algo sí debo reconocerle a Remender, por mucho que me pese: ha hecho de los Gemelos Apocalipsis unos adversarios formidables. Ha tejido una sensación de desesperanza, de derrota inevitable. Por desgracia, eso ha mermado mucho la calidad de la serie.
La apuesta por McNiven ha sido un revés ingenioso, eso es indiscutible, y el cliffhanger de la última página (Thor herido contra Eimin empuñando a Jarnbjorn) da esperanzas a aquellos escépticos como yo que aún ven la luz al final del túnel. Porque, insisto, Imposibles Vengadores atesora un potencial enorme. Esperemos que Remender sepa volver a aprovecharlo.
Imposibles Vengadores Nº 15
Nota: 3/10
En una línea: Remender despilfarra tantas muertes que ya ninguna emociona, y la del Capi es fría y con prisas. Solo el dibujo de McNiven y el Thor derrotado salvan la grapa.
Andábamos descontentos con la presente saga en Imposibles Vengadores, pedíamos un milagro al cielo que sirviera para reconducir en cierta medida el rumbo que la serie parece haber perdido. ¿Ha logrado Rick Remender encontrar el camino a la salvación? Más bien al contrario, todo ha acabado por irse al garete. Y es que cuando un cómic se sustenta única y exclusivamente por la calidad de su dibujante, es que la cosa va mal (y si no, que se lo digan a los cómics de los 90).
Me duele en el alma ver como una serie tan atractiva se hunde en un lodazal mes tras mes. Es algo descorazonador, pues las expectativas puestas en Imposibles Vengadores eran muy altas. No es que la historia que se nos cuenta sea polémica que lo es-, y por ello la tachemos como “no disfrutable”. No es el caso. Hay ideas polémicas y no polémicas (miraos el Spiderman Superior), pero por encima de todo, hay ideas buenas e ideas malas. Cualquier premisa puede ser bien llevada y lograr cierto grado de satisfacción. Pero aquí, en este Imposibles Vengadores Nº 15, no hay nada satisfactorio. Nada salvo los lápices de Steve McNiven, se entiende.
Hagamos recuento de víctimas mortales
Remender nos narra cómo tanto héroes y villanos del mundo Marvel aúnan esfuerzos para frenar la destrucción de la Tierra a manos del Celestial, pero nada en dichas escenas nos causa el impacto que se le presupone a semejante acontecimiento. Y eso es porque Remender ha echado por tierra nuestra capacidad para sorprendernos en los números anteriores. Hagamos recuento de víctimas mortales hasta ahora: El Hombre Maravilla, la Bruja Escarlata y Pícara. Tres muertes en un solo número. No hubiera venido mal aquel dicho de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Porque las historias de cómic están plagadas de muertes memorables, porque se hacen con mimo. No por matar a más personajes consigues que la historia que narras sea más visceral. Al contrario, acabas por despilfarrar la emoción, y ya una muerte más o menos no encoge al lector en su silla.
Porque aquí va el caramelito de la grapa que nos ocupa: el Capitán América muere -otra vez-. Y como decimos, no es una muerte bien planeada, ni cargada de épica o simbolismo. Es algo frío, rápido, con prisas. Ni se entiende como un luchador de la talla de Steve Rogers pierde su escudo de una manera tan vulgar frente al Segador.
Son por estos detalles que ya nada de lo que ocurra en la serie consigue transmitirnos emoción. Finalmente el Celestial sí destruye la Tierra -oh, qué pena-. Todos los héroes y villanos que conocemos -salvo quizá los Guardianes de la Galaxia- desaparecen de la noche a la mañana.
Tan solo Thor sobrevive al Apocalipsis
Tan solo Thor sobrevive al Apocalipsis. Esto es el único punto positivo del trabajo de Remender, el trato dado a Thor. Es interesante ver cómo el Dios del Trueno es testigo de la aniquilación de todos sus amigos y conocidos, porque en gran parte todo es debido a su orgullo. La conversación con Odín plasma la melancolía de los hechos que acabamos de presenciar, y empatizamos con un Thor derrotado, que lo ha perdido todo y a todos.
Se lió buena con este número en los Estados Unidos, pues multitud de fans incendiaron las redes sociales y se acordaron de las madres del guionista y de los editores. Y, por supuesto, Marvelcerró filas en torno a Remender y se sacó un discurso absurdo del tipo “nuestros guionistas saben más de nuestros personajes que vosotros” y dio por cerrado el tema. Gran error, pues cabría recordar a los jefazos de Marvelel poder que esgrimen los lectores. Ellos y solo ellos son los dignos jueces para tildar un cómic de obra maestra o de pisapapeles. Y si no, remontémonos a los ya mentados años 90 y la famosa Saga del Clon de Spiderman. Allí se narró un hecho (que Peter era un clon) que los lectores no pasaron por alto. Y Marvel, en un arrebato de cordura, trató de solventar -de manera pésima- el error.
McNiven es lo único disfrutable
Una vez más, éste cómic es disfrutable única y exclusivamente por la labor de McNiven en el apartado gráfico. Este artista canadiense es simplemente espectacular, uno de los cinco mejores de la industria sin duda. Especial atención a la entrada estelar del Capi, a página completa. Lástima que dicha entrada caiga en saco roto. Y es precisamente con el apuñalamiento del Segador al Capi, cuando vemos a ese McNiven sanguinario que tan buenos resultados dio en El Viejo Logan (una perla imprescindible de Mark Millar) y en Némesis.
Mención aparte para la secuencia final de Thor. Si ya citábamos arriba que se transmitía su desesperanza con las palabras, ya con el dibujo acaba de completarse la escena de derrota clamorosa. De película, Thor apareciendo a través de un portal, arroja el yelmo, se lleva las manos al rostro. Lo mejor de la grapa, sin duda.
¿Y ahora? Con todos los héroes muertos, tan solo los mutantes mantienen el tipo. ¿Pero esta colección no agrupaba a mutantes y Vengadores? Ah, pero es que de Vengadores ahora solo queda Thor… y manco. Remender, arregla esto, por Dios…
Imposibles Vengadores Nº 18 y Nº 19
Nota: 5/10
En una línea: La trama de Remender es sólida y adictiva, pero peca de desidia y resuelve lo importante fuera de viñeta. Buena historia mal ejecutada.
Que los Imposibles Vengadores de Rick Remender pierden en su lectura mensual es un hecho. Esta obra, una auténtica macro saga que nada tiene que envidiar en extensión a las de los noventa, es un bálsamo disfrutable para empaparse de ella del tirón. A su manera, guarda ciertas similitudes con la etapa de Ed Brubaker al frente del Capitán América, especialmente el tramo centrado en el Soldado de Invierno, donde las 22 páginas de cada número sabían insulsas cuando nos hacíamos con ellas cada treinta días.
Es por ello que creemos oportuno reseñar dos números de Imposibles Vengadores a la vez en contra de lo que veníamos haciendo hasta ahora. Esto nos permite tener una visión más amplia de los hechos, pues insisto en que los múltiples frentes que maneja Remender facilitan la lectura transversal.
La fe ciega en los hermanos Summers
En el número 18 de la edición española que equivale al Nº 20 USA- asistimos a la disgregación del futuro originado a raíz de la destrucción de la Tierra a manos de Exitar. Alex Summers, con la ayuda de Kang y los suyos, afronta hasta las últimas consecuencias de sus actos y emerge triunfante de su encuentro con Magneto.
El punto aquí recae en la figura de Cíclope. Scott Summers, ese niño feo y gordo con el que nadie quiere jugar en el patio que es Marvel, recupera parte de su espíritu heroico de antaño y cede ante la petición de su hermano Alex. La sangre tira, Scott lo sabe, y demuestra tener una fe ciega en su hermano pequeño. Esta fe cumple una función de catarsis en Alex. Nunca se dice que Kaos busque le aprobación de Scott, pero se palpa. Y al final la logra. El líder de los X-Men reconoce al líder de los Imposibles Vengadores como su igual. Corta despedida, nada de lágrimas, y a otra cosa.
Esta fe ciega, en mi opinión muy bien tratada por Remender, se torna inverosímil cuando el resto de los X-Men la profesa hacia Cíclope. Por supuesto, esto es el futuro; quizás Scott sí acabó por redimirse de los hechos ocurridos al final de Vengadores vs Patrulla-X, pero no se nos muestra. Por ello resulta forzado que alguien como Ororo, a quien hemos visto repudiar a Scott hasta la saciedad, acepte un cambio de bando tan radical tan solo porque se le antoja al mayor de los Summers.
Una buena historia mal ejecutada
Por desgracia, esta tónica acaba por repetirse en el número subsiguiente. La trama que Remender ha armado es sólida, es atractiva y tiene un no sé qué adictivo. Eso es incuestionable. Sin embargo, es de justos señalar también que en ocasiones -demasiadas-, el guionista peca de desidia y opta por solucionar conflictos con mucha miga de forma apresurada. Eh aquí la debilidad de Imposibles Vengadores: una buena historia mal ejecutada.
El mal que adolece la colección es la de generar temas de interés que luego no pueden cerrarse de manera satisfactoria. Por ejemplo, la decisión de Remender de arrancar el número 19 con una elipsis es, a mi parecer, un error. Los miembros del Equipo Unidad aparecen en el pasado con muchos hilos argumentales resueltos fuera de viñeta. Me explico:
- Pícara, quien desde el primer momento ha sentido una fuerte animosidad hacia Wanda, se muestra incomprensiblemente redimida. Abraza a Wanda, le pide perdón. Y no sabemos ni cómo han llegado a convencerla. Se me antoja poco creíble, fácil y simplón que alguien tan terca como ella cambie de parecer de la noche a la mañana. Y digo yo, Remender: ¿no hubiera sido mejor mostrar a una Pícara recelosa y que al tocar a Wanda absorbiera sus recuerdos y creara un vínculo más empático con ella?
- Shiro, ese personaje florero que deambula por la colección sin propósito -aún recuerdo que se nos prometió un arco argumental centrado en él-, estalla en cólera al saber el plan de Kang. Lobezno le noquea, dice que ya se le pasará cuando despierte… y efectivamente. Shiro despierta como si nada hubiera ocurrido.
- El caso del Vigía es ciertamente clamoroso. Un jinete de Apocalipsis que buscó con ahínco la muerte de los Vengadores, es ahora el perro de presa del Capi. ¿Seguro que Charles Xavier sigue muerto? Porque lavados de cerebro como este no se ven todos los días. Y para colmo, Remender tiene la desfachatez de regodearse: “Ha costado, pero parece que Thor le ha convencido”. ¿Sí? ¿Cómo? Porque tiene que haber sido un argumento de la leche.
- Y cerramos esta lista de errores fatales con el propio Kaos. ¿Alguien ha reparado en el papel de Alex en el número 19? No es necesario que corráis a por el cómic, ya os lo digo yo: es nulo. No tiene ninguna frase. No dice nada. Tan solo aparece disparando rayos en un par de viñetas. Alex Summers, quien se le presupone el líder del Equipo Unidad, es borrado del mapa por un Rick Remender devorado por su propia criatura. El guionista se muestra incapaz de conducir con éxito las múltiples tramas que desarrolla en paralelo, y eso acaba por pagarlo el personaje de Kaos. Todo el plan para detener al Celestial parece urdido por el Capi -eso se nos da a entender, al menos-, y cuando aparecen Alex, Shiro y Logan ante el Segador, es Lobezno quien da las órdenes.
Este desbarajuste no es absoluto, por suerte. Una de cal y una de arena. Remender nos brinda una escena ciertamente exagerada, la de Pícara absorbiendo los poderes de todos los héroes de la Tierra, que a pesar de lo fantasioso de la misma despierta algo que sabe a cómic de antes. Es genial ver a Pícara detener la bota de un Celestial con las manos, en un simbolismo claro de lo que refleja el Equipo Unidad: Pícara lo personifica al nutrirse de los poderes -y recuerdos- de todos los Vengadores y de todos los X-Men.
Los blancos y negros de Daniel Acuña
Daniel Acuña, el artista ya consolidado en las páginas de Imposibles Vengadores, sigue la tónica de su colega guionista y nos brinda blancos y negros. Los negros, en el número 18, son posiblemente su peor trabajo. Se muestra torpe a la hora de plasmar la fluidez de las batallas -el duelo de las dos Betsys es para olvidar-, y algunas viñetas son realmente horrorosas -Magneto aplastando la armadura de Dyscordia me atormentará en mis pesadillas-.
Por el contrario, en el 19 firma uno de sus más brillantes números. Se muestra seguro en las poses, refleja la épica necesaria en esa Pícara convertida en Diosa, logra cotas de excelencia con ese Thor rasgando la garganta de Exitar y la secuencia de Kang al tomar el poder del Celestial abatido es 100% cinematográfica.
El talento sin esfuerzo es inocuo
Rick Remender ha demostrado en sobradas ocasiones que atesora talento. Ahora bien, el talento sin esfuerzo es inocuo. Esperemos que recibamos más blancos que negros antes del inminente retorno de Cráneo Rojo. Porque recordemos que AXIS está a la vuelta de la esquina.
¿No estás de acuerdo? Dímelo
Discuto de esto todos los días. Ahí es donde se pone interesante.