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Desde 2006 · Cronologías, fichas y opinión friki · by Universo Álex

22 de septiembre de 2026

Reseña · sin spoilers

El Hulk de Mantlo: crítica de los tomos 1 y 2

Los dos tomos de El Hulk de Mantlo, la etapa de Bill Mantlo en la colección del Gigante Esmeralda. Aquí están juntas las dos críticas.

Universo Álex

15 de septiembre de 2014 · Actualizado el 22 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

El Hulk de Mantlo: crítica de los tomos 1 y 2

El Hulk de Mantlo 1

En una línea: El mérito de hacer que Hulk hablase y razonara no es de Peter David, sino de Mantlo, que aquí acaba poniendo a Banner al mando del cuerpo verde.

Para el inconsciente colectivo, Hulk es este tipo grandote, descerebrado y con mala leche que arrasa allá por donde pasa. Pero el friki pijamista sabe que hay más que eso. El friki pijamista ensalza a los altares el trabajo de Peter David porque él fue capaz de desechar esa imagen del coloso esmeralda haciéndole evolucionar de manera que se volviera inteligente, gris, verde, matón o científico. Sip, fale. David hizo todo eso pero, realmente, no fue el primero. El que hizo que Hulk hablase y razonara sin problemas bajo el dominio mental de Banner fue Bill Mantlo.

Durante cinco añetes Mantlo escribió el personaje, y lo dejó justo antes de la etapa de Byrne (que precede a la de David) en la que se separaba físicamente a Banner de su alter ego, pero de Byrne ya hablaremos en otra ocasión. Centrémonos en Mantlo.

Del entierro de Jarella al ataque del Wendigo

El primer número de Mantlo (245 USA) arrancaba justo al finalizar la saga de Jarella y su mundo. En una pequeña saga en la que cuenta con la ayuda del Capitan Marvel, Hulk viaja al mundo de esta para poder llevar su cadáver allí para que reciba un entierro digno. Tras esto, y poco a poco, Mantlo nos va contando historias en las que La Masa continúa siendo un monstruo descerebrado en forma de saguitas de uno o dos numerillos que tienen la mayoría de ellas lecciones morales más o menos ocultas. Hasta que, en el 272 USA Banner es atacado por Wendigo y… ¡no se produce la transformación!

Así que tenemos a Banner en mitad de la nieve, liberado de su ser monstruoso y con la única opción de ser masacrado por el Wendigo. Pero, miren ustedes por dónde, le da por desear cambiar, y se produce la transformación. Pero esta vez es Bruce quien lleva el control sobre el cuerpo verdoso y musculado. Y parece ser que es un cambio duradero.

Por qué Banner controla ahora el cuerpo verde

La explicación de este cambio viene dada por la utilización prolongada por parte de Rick Jones de un generador de Rayos Gamma para devolver a Hulk a su forma humana (aquel que se montó Stan Lee en los inicios de la serie), sumado a varias dosis de esa radiación recibidas en peleas contra La Abominación y el Amo de la Galaxia en la saga anterior. Aunque parece ser que el método de transporte utilizado para devolver a Banner a la tierra también puso su miguita de pan.

Así que tenemos da un Hulk inteligente o a un Banner musculado, según se prefiera ver, que consigue la amnistía del presidente americaniense y es felicitado por sus apañeros pijamistas. Incluso le regalan una estatua hecha de Adamantium de su verdosa persona (diseñada, como no, por Alicia Masters).

Sip. Ahora Hulk es bueno y controlado por Banner. El sol brilla, los pajaretes cantan y las nubes se levantan. Pero, como todos sabemos, en el pijamismo esas cosas no duran…

(continuará…)

El Hulk de Mantlo 2

Nota: 8/10

En una línea: Banner pierde el control y acaba desterrado a La Encrucijada. Mantlo siembra ahí ideas que luego cosecharía Peter David: cinco años de gran etapa.

En la primera parte de este análisis, habíamos dejado al Doctor Banner controlando su colosal y esmeraldado alter ego. En los siguientes números veremos como a poquetes este control va desapareciendo.

Por poner un ejemplo, M.O.D.O.K. “convence” mediante tortura a la Abominación para que vaya a arrearle unos cuantos mamporrillos a su enemigo de toda la vida. Y tiene que recurrir a la tortura porque el pobre Blonsky salió bastante mal parado en su último encuentro. La cuestión es que cuando comienzan a saltar las tortas y Emil ve que ya no se trata del Hulk salvaje y descerebrado que le había dejado perjudicado antaño, pues como que se confía y empieza a ganar la batalla. Justo en ese momento (que ya es casualidad), Banner descubre que la ayudante que tiene en esa época es realmente una agente de S.H.I.E.L.D. infilrada para tenerlo controlado y evitar que vuelva a ser un Hulk malote. La mala leche que le entra en el cuerpo le sale del mismo en forma de golpes y más golpes dirigidos a Abominación. Para cuando quiere darse cuenta de qué está haciendo el pobrecillo Emil Blonsky, está echo un ovillico llorando y suplicando que no le haga más pupa. Sip, el control se debilita…

Y van avanzando los números de la serie y nos damos cuenta de que cada vez es menos sereno y más enfadable. Durante esta etapa es cuando tiene lugar la famosa Secret Wars de Jim Shooter. Por eso vemos a La Masa en esa serie controlada por Banner, pero un poquillo irritable.

Y llega el momento de mostrar la verdad oculta, y es que resulta que Pesadilla (el malo maloso del mundo de los sueños y archienemigo del Dr. Extraño) es quien ha estado minando paulativamente la autoridad psíquica de Banner sobre su yo verdoso. Y es que Pesadilla pretende usarlo como peón para cargarse a su enemigo del alma. El proceso no tiene reversión posible y Banner prefiere sacrificar su humanidad antes que compartir su vida con el Hulk salvaje. Y para evitar que el coloso esmeralda sea una marioneta, se transforma y lanza toda su furia contra Pesadilla. Refinitivamente hemos perdido a Banner.

Exiliado a La Encrucijada por el Doctor Extraño

Y de nuevo tenemos a Hulk más cabreado y rabioso que nunca. Hasta el punto de que, en el 300 USA, todos aquellos héroes que le felicitaban un par de añetes atrás, ahora intentan detenerlo. Incluso reaparece aquella estatua de adamantium que le regalaron (y que usa Hulk como proyectil para intentar librarse de los pijamistas que le atacan). Finalmente el Doctor Extraño decide que la única manera de evitar dañar a Hulk y que este haga más daño es exiliarle fuera de la Tierra (¿a que os suena un poquete a Planet Hulk?). Y decide mandarlo a La Encrucijada, un cruce de caminos entre dimensiones desde el cual puede acceder a distintos lugares pero sin llegar a hacer mal nunca a nadie ni a sí mismo. Así Mantlo utiliza esa excusa para contar historias en las que Hulk es un mero espectador. De esta forma (y acompañado por una nube de esferas), le vemos presenciando relatos que tratan de la destrucción sin sentido, la amistad, la traición, la supervivencia, etc.. Y, con el paso de los números, esa nube de esferas cobra forma y se transforma en tres personajes creados por el inconsciente de Banner: Luz, Guardián y Duende.

El primero es un una especie de prisma-estrella roja brillante que simboliza el amor. El segundo es una especie de cazador armado con arco y flechas de color anaranjado que parece ser una especie de ángel de la guarda protector. Y el tercero recuerda a un gremlin maloso y azulado que representa el odio y el mal. Los tres acompañarán al coloso esmeralda en sus últimas aventuras en La Encrucijada. Y será precisamente en el penúltimo número guionizado por Mantlo donde nos dejaría otra semillita que en el futuro sería regada y cosechada por Peter David.

El padre de Banner, el verdadero monstruo

El 312 USA se llamaba Monstruo. Y en él Mantlo nos presentaba al padre de Banner. Un padre que no deseaba tener hijos pero que accedió a ello por la insistencia de su esposa. Un padre que desde que vió por primera vez a su hijo pensaba que este sería en el futuro un monstruo por los efectos secundarios de los años de investigaciones atómicas que había realizado y que sin duda debían haber hecho mella en su estructura genética. Un padre violento que maltrataba tanto a su mujer como a su hijo (malos tratos que usó David como excusa para el origen de las personalidades múltiples que tanto desarrolló en su etapa). Un padre que, realmente, es el monstruo al que se hace mención en el título del cómic.

Y llegamos al adiós, al 313 USA, y a un pequeño intercambio. En aquellos tiempos John Byrne se había cargo de Alpha Flight, y en ese momento andaban buscando un nuevo cuerpo para Walter Langowski, ya que el suyo había sido destruido (mejor no hagáis preguntas). Así que mandan una sonda interdimensional para ver si encuentran algún cuerpo sin mente para que Walter lo habite. De una forma tan gráfica como si de una caña de pescar se tratase, el cuerpo de Hulk regresa a la Tierra, aunque en el proceso el alma de Langwoski se queda atrapada en La Encrucijada.

Atrás quedaron cinco años de Hulk

La cuestión es que, a partir de ese pequeño cruce, los artistas se intercambiaron las colecciones. Hulk quedó bajo la tutela de Byrne, y Mantlo se encargaría de narrar las aventuras del grupo canadiense. Atrás quedaron cinco años de Hulk. Atrás quedaron grandes cambios para el personaje. Atrás quedaban varias ideas geniales que serían aprovechadas por los guionistas venideros. Atrás quedaba, en definitiva, una gran etapa en la historia de Hulk.

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