Opinión
Supergirl llega a HBO Max: por qué fracasó y qué montaje vas a ver en realidad
El 10 de septiembre aterriza en HBO Max España. En junio escribí desde el pase de prensa que se notaba un director maniatado, y una semana después The Hollywood Reporter contó que había dos montajes peleándose. Esto es lo que sabemos.
El 10 de septiembre, Supergirl llega a HBO Max España doblada al castellano, poco más de un mes después de terminar su recorrido en cines. Y llega con una etiqueta pegada en la frente que ya no se le va a despegar: la de fracaso. Yo la vi en el pase de prensa en junio y le puse un 6. Escribí entonces algo que en aquel momento era solo una impresión desde la butaca, sin ninguna información de dentro: que la película parecía dirigida por alguien a quien no habían dejado dirigir. Una semana después, The Hollywood Reporter publicó un reportaje que apuntaba exactamente en esa dirección.
Así que este artículo no es otra reseña —esa ya la tenéis— sino el resto de la historia: qué pasó con esta película, por qué se estrelló en taquilla, qué versión es la que vais a poner en el sofá el jueves y si con todo eso encima merece la pena vuestro tiempo.
Ficha rápida: cuándo, dónde y cuánto dura
- Estreno en HBO Max España: jueves 10 de septiembre de 2026, con doblaje en castellano.
- Duración: 108 minutos.
- Dirección: Craig Gillespie (Yo, Tonya, Cruella).
- En cines: del 24 de junio al 6 de agosto de 2026.
- Dónde encaja: en el Capítulo Uno del DCU, Dioses y Monstruos, después de Superman.
1. Lo que escribí en junio, sin saber nada de lo que pasaba dentro
Salí del pase de prensa con una sensación rara que me costó ordenar. La película tiene cosas que funcionan: la protagonista tiene una presencia imponente y magnética, y consigue reclamar el traje con una personalidad que no es la de su primo. Lobo se come cada plano en el que aparece y protagoniza lo mejor del metraje. El diseño de producción cumple con creces.
Pero había algo que no encajaba, y lo escribí tal cual: «esta película no está dirigida por James Gunn. Sin embargo, cualquiera que entre a la sala sin saberlo juraría que él es el autor de cada plano». Y un poco más abajo: «se percibe una alarmante falta de libertad creativa en la silla de dirección, donde el cineasta parece actuar más como un ejecutor de los deseos de Gunn que como un autor independiente».
Lo dije como una crítica de estilo, no como una acusación. No tenía ni una sola fuente. Era lo que se veía en pantalla: una película con el sello de Gunn tatuado encima, firmada por un director que no es él.
2. Lo que contó The Hollywood Reporter una semana después
El 3 de julio, The Hollywood Reporter publicó un reportaje sobre la producción. Antes de resumirlo, una advertencia que me parece obligatoria: está construido sobre fuentes anónimas, y ni Warner Bros., ni James Gunn, ni Craig Gillespie lo han confirmado ni desmentido públicamente. Os lo cuento como lo que es —una información periodística seria, pero no una versión oficial— y no como un hecho probado.
Según ese reportaje, Gillespie y Gunn no estaban alineados creativamente. Tras un pase de prueba en diciembre, Gunn habría asumido el control de la posproducción. Se contrató al guionista Jeremy Slater para reescrituras, se rodaron nueve días adicionales, cambió el montador y por la película llegaron a pasar tres compositores distintos. Y lo más llamativo: se llegaron a proyectar dos montajes en competencia, el del director y el del estudio.
3. El montaje que no vais a ver
Aquí está el detalle que me dejó pensando varios días. Según ese mismo reportaje, la versión de Gillespie era once minutos más larga que la que llegó a los cines, y una de las cosas que contenía de más eran escenas del villano.
Ahora recordad lo que escribí en junio sobre ese villano: que se quedaba «a medio gas», que carecía «por completo de la profundidad psicológica o de las motivaciones de peso necesarias para trascender», y que se diluía en el cliché del blockbuster genérico. Fue mi segunda mayor pega de toda la crítica.
No puedo afirmar que esos once minutos hubieran arreglado el personaje. Nadie fuera del estudio ha visto esa versión, y once minutos no convierten un villano plano en uno memorable por arte de magia. Pero es difícil no señalar la coincidencia: lo que a mí me pareció el agujero más evidente de la película es, precisamente, parte de lo que se quedó fuera del montaje que se estrenó. Lo que vais a ver el jueves son 108 minutos que son el resultado de esa pelea.
4. Los números, que son peores de lo que parecen
Supergirl cerró su paso por los cines el 6 de agosto con 125,9 millones de dólares de recaudación mundial, según Box Office Mojo: 72,1 en Estados Unidos y Canadá y 53,8 en el resto del mundo. Su presupuesto de producción se estima entre 170 y 175 millones.
Y ese número ya es malo por sí solo, pero conviene entender por qué es aún peor de lo que aparenta. El presupuesto de producción no incluye lo que cuesta lanzar una película de este tamaño: marketing global, copias, distribución. La regla de andar por casa que se usa en la industria es que una película necesita recaudar aproximadamente el doble de su presupuesto para entrar en beneficios. Supergirl no llegó ni a cubrir el coste de rodarla.
Para hacerse una idea del batacazo: el segundo fin de semana cayó un 70%. Eso no es que la película no interesara, es que el boca a boca la mató. La gente que fue el primer fin de semana no se lo recomendó a nadie.
5. Qué gana esta película en el sofá y qué sigue perdiendo
Voy a defender algo que puede sonar raro viniendo de alguien que le puso un 6: Supergirl mejora en casa. Y no por generosidad, sino por dos motivos concretos.
El primero es el precio. Mi conclusión en junio fue que valía la pena ir al cine «porque es una pieza clave para entender hacia dónde camina el nuevo DCU», pero avisando de que era una propuesta imperfecta muy lejos de la obra maestra prometida. Esa ecuación cambia entera cuando la entrada ya la habéis pagado con la suscripción del mes. Una película irregular con dos o tres cosas muy buenas es una mala compra a doce euros y una buena tarde de jueves a coste cero.
El segundo es el tono. Su problema más grave —lo escribí— son los bandazos: salta de la solemnidad trágica del cómic a chistes que cortan el clímax, y da la impresión de estar viendo unos Guardianes de la Galaxia pobres. En una sala, con doscientas personas alrededor y la expectativa de un acontecimiento, ese vaivén se hace insoportable. En el salón, con el móvil al lado y sin haber pagado nada extra, molesta bastante menos.
Lo que no mejora en ningún formato es el «nerfeo» de Kara: la decisión de recortarle drásticamente la escala de poder para estirar la trama y fabricar tensión artificial. Eso es un problema de guion, y un guion no se arregla cambiando de pantalla.
6. Lo que este episodio dice del DCU que viene
En junio escribí que el exceso de supervisión de Gunn era un debate de industria, no solo una nota al pie de esta película. Con lo que sabemos ahora, ese debate se ha vuelto mucho más concreto.
La cohesión tiene un valor real: el DCU anterior se hundió, entre otras cosas, porque cada película parecía venir de un universo distinto. Que haya una cabeza pensante que imponga coherencia es exactamente lo que el proyecto necesitaba. Pero la contrapartida ya no es teórica: si contratas a un director con voz propia —y Gillespie la tiene, ahí están Yo, Tonya y Cruella— y luego le reescribes, le remontas y le cambias el compositor, lo que sale no es ni su película ni la del estudio. Es un empate a cero que se nota en pantalla.
El siguiente examen es Clayface, que llega a los cines el 21 de octubre. Y ahí es donde vamos a ver si esto fue un accidente aislado o un método.
¿Hace falta haber visto Superman antes?
Ayuda, pero no es imprescindible. Comparten universo y hay conexiones, aunque Supergirl se sostiene sola. Si queréis el orden completo, lo tenéis en mi cronología del DCU.
¿Está el montaje del director disponible en algún sitio?
No. No hay ninguna versión extendida anunciada, ni en HBO Max ni en formato físico. Los once minutos de diferencia de los que habla el reportaje no se han estrenado en ninguna parte.
¿Merece la pena si no me interesa el DCU?
Si venís solo por una buena película de ciencia ficción, hay opciones mejores. Si os interesa el personaje o Lobo, sí.
Mi veredicto
Ponedla. Con la expectativa en su sitio, pero ponedla. Supergirl es una película irregular con una protagonista que merecía un guion mejor, un villano al que le faltan escenas que quizá existan en un disco duro de Burbank, y un Lobo que justifica él solo la tarde. A doce euros la entrada era una compra discutible; incluida en una suscripción que ya pagáis, es un sí bastante claro.
Y ponedla sabiendo lo que estáis viendo, que para mí es lo más interesante de todo este asunto. No estáis viendo la película que quiso hacer su director ni exactamente la que quería el estudio: estáis viendo el resultado de una negociación. Eso pasa en Hollywood más a menudo de lo que nos cuentan, solo que casi nunca llegamos a enterarnos. Aquí sí, y por una vez podemos ver la costura desde fuera. Mantengo el 6 que le puse en junio. Lo que ha cambiado no es la película: es que ahora entiendo por qué es así.
Ficha del título
Supergirl
Reparto, datos, dónde verla y su puesto exacto en la cronología.
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Discuto de esto todos los días. Ahí es donde se pone interesante.