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Desde 2006 · Cronologías, fichas y opinión friki · by Universo Álex

28 de septiembre de 2026

Opinión

Jon Watts y el Episodio X: Star Wars no necesita otro maestro

Lucasfilm negocia con el director de la trilogía de Spider-Man de Tom Holland para abrir la nueva trilogía de Star Wars. Su Spider-Man fue el mejor en pantalla y, a la vez, el menos Spider-Man de todos. Y lo primero que le ponen delante es otro padrino.

Universo Álex

28 de septiembre de 2026 · 10 min de lectura

Jon Watts y el Episodio X: Star Wars no necesita otro maestro

El 26 de septiembre, Knight Edge Media y Daniel Richtman adelantaron que Lucasfilm negocia con Jon Watts para dirigir el Episodio X, la película que abriría la nueva trilogía de Star Wars. The Hollywood Reporter lo confirmó ese mismo día. Y antes de seguir conviene aclarar una cosa, porque hay dos directores de Spider-Man y no son el mismo: Jon Watts es el de la trilogía de Tom Holland. Marc Webb es el de The Amazing Spider-Man, con Andrew Garfield, del que ya os he hablado largo y tendido comparándolo con el de Sam Raimi.

Dicho eso, la pregunta que me interesa no es si Watts es buen director. Lo es. La pregunta es si es este director el que necesita Star Wars ahora mismo. Y para contestarla hay que mirar muy de cerca lo que hizo durante cinco años con otro personaje al que tampoco se le podía tocar demasiado.

Ficha rápida: qué está confirmado y qué no

  • El acuerdo no está cerrado. El verbo que usan las fuentes es «circling»: están negociando. Y de momento, solo para la primera película.
  • Escribe Simon Kinberg, que lleva en esto desde noviembre de 2024. Kathleen Kennedy contó que reescribió el planteamiento entero y entregó un tratamiento de unas 70 páginas.
  • Serían los Episodios X, XI y XII, situados después de Star Wars: Episodio IX - El Ascenso de Skywalker. Ojo: «Episodio X» todavía no es un título oficial de Lucasfilm.
  • Rodaje previsto para principios de 2027. No hay fecha de estreno anunciada.
  • La película en solitario de Rey que iba a dirigir Sharmeen Obaid-Chinoy queda aparcada en favor de esto.
  • Manda gente nueva: Kathleen Kennedy dejó la presidencia de Lucasfilm y desde enero de 2026 el mando es de Dave Filoni y Lynwen Brennan.

Y una advertencia que me parece obligatoria: que Daisy Ridley vuelva como Rey en un papel pequeño, y que ese papel sea el de maestra de unos protagonistas nuevos, es de momento un rumor. Lo cuenta Jeff Sneider y nadie lo ha confirmado. Lo trato como lo que es, porque es la parte que más me preocupa de todo esto, pero no quiero venderos como hecho algo que no lo es.

1. Quién es Jon Watts de verdad

Watts venía de Cop Car, un thriller independiente diminuto, cuando Marvel le puso en las manos a Spider-Man. Lo que hizo después son números que marean: Spider-Man: Homecoming recaudó unos 880 millones, Spider-Man: Lejos de Casa superó los 1.130 y Spider-Man: No Way Home se fue por encima de los 1.900, en plena pandemia.

Y no es un paracaidista en esta galaxia: cocreó con Christopher Ford Star Wars: Tripulación Perdida. Esa serie es su credencial y también su aviso. Gustó a la crítica, la vio poquísima gente y a día de hoy sigue sin segunda temporada confirmada. Sabe rodar Star Wars; está por demostrar que sepa convocar a la gente en ella.

2. Lo que Watts hace bien y lo que Watts deforma

Voy a ser claro con la trilogía de Holland, porque es el mejor material que tenemos para adivinar qué clase de Star Wars haría.

Lo mejor es Tom Holland, sin discusión, y muy de cerca las dinámicas con los villanos, que son de lo más disfrutable que ha dado el cine de superhéroes reciente. También se trabajó muy bien ese rollo urbano de chaval de barrio de Nueva York. Y el giro final de No Way Home es un acierto enorme: cerrar el arco quitándole al personaje todo lo que había ganado para virar hacia la esencia clásica y minimalista de Spider-Man.

Y ahora lo otro. Esa trilogía no es el verdadero Spider-Man. Es un Spider-Man de viaje por el mundo, con secundarios que no son los de siempre, y sobre todo con un padrino permanente: primero Iron Man, luego Nick Furia, luego Doctor Extraño. Siempre alguien mayor y más poderoso dándole permiso, atándole un poco más a los Vengadores y alejándole un poco más de sí mismo. El vecino amistoso acabó siendo un vengador. Y todo ello en un tono muy familiar, muy Disney, que se dejó por el camino el humor clásico del personaje y el drama personal que ha definido a Peter Parker desde siempre. No Way Home me pareció brutal, pero hay que decirlo: gira casi entera alrededor del fan service.

Esa es la firma de Watts. No es un mal director: es un director que agranda, que apoya al protagonista en el andamiaje de la franquicia y que suaviza las aristas. Y lo que le van a entregar es una saga que necesita exactamente lo contrario.

3. Rey de Obi-Wan: el padrino, otra vez

Si el rumor se confirma y Rey queda como la maestra que guía a unos protagonistas nuevos, lo que están montando es, mecánicamente, el padrino. Otra vez. El mismo esquema que ató a Peter Parker a los Vengadores, ahora atando a los nuevos personajes a la trilogía de secuelas.

Y aquí os confieso una cosa que me coloca en minoría: a mí la noticia de que Rey pase a segundo plano me parece bien. Nunca he sido muy de Rey, ni de su origen ni de su desarrollo. Su arco con Kylo Ren sí me gustó, mucho, pero una película entera protagonizada por ella no me entusiasmaba. Así que no me quejo por el personaje.

Me quejo por el mecanismo. Y sobre todo por un detalle que nadie parece estar señalando.

4. ¿Y si no hay maestro?

Después de El Ascenso de Skywalker no existe una Orden Jedi. No hay templo, no hay consejo, no hay linaje, no hay institución. Queda Rey, unos textos antiguos y poco más. Entonces, ¿por qué damos por hecho que la única forma de contar esto es maestro y aprendiz? Reconstruir ese esquema no es respetar el ADN de Star Wars: es heredar el mueble sin mirar si la habitación sigue en pie.

Y lo más irónico es que la propia franquicia ya ha enseñado la vía alternativa, y la ha enseñado hace dos meses.

En Star Wars: Visions Presenta - La Jedi Número 9 está Nawaam. No es un Jedi. Tampoco es un Sith. Se considera a sí mismo por encima de las dos órdenes y las rechaza a las dos. Persigue «la nada» como estado último de iluminación, un vacío desde el que cree poder imponer su voluntad a la galaxia. Es un villano, sí, pero no por ambición ni por destruir: porque está absolutamente convencido de que su método —la sumisión por la fuerza— lleva a un fin que merece la pena. Y no lo está fingiendo.

La serie va todavía más lejos con una idea preciosa. Ahí los sables de luz cambian de color según el alineamiento de quien los empuña, en cada momento: los Jedi oscilan entre azul y verde, los Sith los ponen en rojo. El de Nawaam es plateado, el color de esa nada que persigue. Es decir, que el objeto que en Star Wars siempre nos ha dicho de un vistazo quién es el bueno y quién el malo deja de ser una etiqueta y pasa a ser una pregunta.

Eso es una idea. Y no es la única que tiene la casa a mano. Cal Kestis, de Star Wars Jedi: Fallen Order y Star Wars Jedi: Survivor, es un Padawan que sobrevive a la Orden 66 y se construye a sí mismo entre las ruinas, sin ninguna institución que lo valide. Es canon, funciona, y este mismo mayo Lucasfilm dejó caer que vienen más historias suyas, con medio internet dando por hecho que acabará en imagen real.

Y luego está el ejemplo que más me duele. Star Wars: El Poder de la Fuerza nos dio en 2008 a Starkiller, un aprendiz secreto de Darth Vader que termina fundando la Rebelión: el personaje más interesante que ha tenido la saga en esa zona gris. Disney lo mandó a Legends en 2014. O sea, que la franquicia no es que no sepa contar esto: es que ya lo contó y decidió tirarlo a la basura.

Ahora bien, sería tramposo por mi parte poner La Jedi Número 9 como ejemplo sin admitir que la propia serie acaba tirando por el camino conocido: Kara es la Padawan del Margrave Juro y el horizonte que plantea es el de una Orden Jedi reformada. Es exactamente lo que escribí en mi crítica en agosto, que «se ha optado por el camino más seguro» y que por eso se queda a las puertas de ser algo verdaderamente especial. La idea valiente estaba en el villano. Con el héroe volvieron al mueble de siempre.

Pues eso es justo lo que no quiero ver en el Episodio X.

5. El elefante en la habitación no es el director: es el guion

Con todo lo anterior, el nombre que de verdad me quita el sueño no es el de Watts. Es el de Simon Kinberg.

Kinberg firmó el guion de Marte, que es estupendo, y produjo X-Men: Días del Futuro Pasado y Deadpool. Pero también escribió y dirigió X-Men: Fénix Oscura y escribió y produjo los Cuatro Fantásticos de 2015, dos de los naufragios más sonados del género en la última década. Era una apuesta segura hace diez años; hoy me parece más bien una lotería.

Y hay un detalle de calendario que conviene tener presente: ese tratamiento de 70 páginas se aprobó con Kathleen Kennedy al frente de Lucasfilm, y la película se va a rodar con Filoni y Brennan. No es lo mismo.

6. Los tiempos dicen más que cualquier declaración

Si el rodaje arranca a principios de 2027 y Star Wars: Starfighter ya ocupa mayo de ese mismo año, el estreno realista del Episodio X se va a 2029. Una década larga después de El Ascenso de Skywalker.

Eso no es un retraso. Es una decisión. Disney ha preferido dejar que la saga se enfríe diez años antes de volver a tocarla, y eso dice todo lo que hay que saber sobre cómo salió la trilogía anterior.

Entonces, ¿es Jon Watts el adecuado?

Lo será si ha aprendido de lo que él mismo hizo. Su trilogía me dio el mejor Spider-Man que hemos visto en pantalla y, al mismo tiempo, el menos Spider-Man de todos: un chaval de barrio al que fuimos alejando del barrio película a película, siempre con un padrino de la mano. Solo al final, cuando se lo quitó todo de encima, apareció el personaje que llevábamos tres películas esperando.

Star Wars llega a este Episodio X exactamente en ese punto: necesita que le quiten cosas, no que le pongan. Y lo primero que leemos es que Rey hará de maestra de los nuevos. Otro padrino, en una galaxia donde ya no queda Orden que lo justifique.

Aun así, no estoy en contra. Es Star Wars, es un Episodio X y está Filoni al mando. Si lo venden bien, tiene que salir bien. Lo que pido no es que arriesguen por arriesgar: es que no vuelvan a coger el camino corto, que es lo que llevan haciendo demasiado tiempo. La vía gris está ahí, escrita, dibujada y jugada. Solo hay que atreverse a ponerla en una pantalla de cine.

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