Pongamos las cartas sobre la mesa. La primera temporada de Iron Fist no convenció a casi nadie. Aunque pudiera ser entretenida y respetaba muchos de los aspectos de la mitología de Puño de Hierro, la serie no estuvo a la altura de lo que muchos fans esperábamos. Máxime si la comparamos con el nivel marcado por sus series hermanas Daredevil y Jessica Jones.

Después de esa temporada y de arruinar a los Inhumanos, el anterior showrunner dejó su puesto para que otro nuevo pudiera aportar algo mejor. Ahora la pregunta es, ¿lo ha conseguido? Sí, pero con “peros”. Sí, es mejor, pero sigue sin estar a la altura. Sí, es mejor, pero sigue sin abrazar del todo la historia del Puño de Hierro y su leyenda. Sí, es mejor, pero seguimos sin ver al superhéroe.

Danny Rand ha tomado el legado de Matt Murdock para proteger la ciudad. Sin embargo, no ha tomado la precaución que este sí tuvo a la hora de separar sus dos identidades. Iron Fist sigue siendo solo un título y no el nombre de un superhéroe. El multimillonario Danny Rand sigue sin miedo a que la gente sepa lo que es capaz de hacer, aún pudiendo poner en riesgo a las personas que quiere. Aún así, el personaje ha evolucionado. De hecho, posiblemente sea el personaje de Marvel y Netflix que más haya madurado. Ya no le falla su puño, pudiendo usarlo cuando quiera. Pelea mejor que antes, con unas coreografías más desarrolladas que en la temporada anterior. Eso sí, esto no es Daredevil. Y eso que la primera escena de la temporada engaña, pues toma directamente el estilo de la serie del Hombre Sin Miedo para ofrecernos una escena de acción de lo más potente. Tristemente, eso se va perdiendo a medida que avanzan los episodios.

Pero, por mucho que Danny haya avanzado y conseguido dominar el Puño de Hierro, quien se lleva el premio a mejor personaje en esta primera mitad de temporada es Davos. Ya encandiló en la primera temporada y ahora vuelve con mayor protagonismo. Y lo hace para ofrecernos la cara más malvada del personaje. De hecho, las mejores escenas de acción son las suyas.

Otros personajes como Colleen Wing o Joy vuelven con menos fuelle. Después de ofrecernos una gran versión de Colleen en la primera temporada, su relación con Danny hace que pierda importancia y quede casi como mera novia del protagonista.

En general, podemos resumir que esta temporada es un avance respecto a la anterior. Sin embargo, no llega a explotar todo el potencial que tiene la serie. Aún hay mucho que hacer y que mejorar. Todavía tenemos que ver al auténtico Puño de Hierro y que la serie se sumerja del todo en la esencia del personaje y su entorno. Y es que, una de las grandes meteduras de pata del universo Marvel de Netflix es haber eliminado la ciudad de K’un-Lun en Los Defensores, arrancando así gran parte de la esencia de Danny Rand.

Veremos qué tiene que aportar la segunda mitad de la temporada.