NOMBRE CIVIL

Julian Kelelr.

PARIENTES CONOCIDOS

William y Elizabeth Keller. Padres. Recluidos en la prisión federal de Lompoc por albergar a un mutante. Elizabeth fue identificada como portadora del gen X y esterilizada.
James. Hermano. Muerto (Ver Operación Limpieza).

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Keller vino de una familia rica, nuevo dinero, pero en abundancia. Esto, probablemente, ayudó a permanecer fuera de nuestro radar durante todo el tiempo, a pesar de que el antiguo director de la Costa Oeste, Robert Monahan, actuara de forma prematura e imprudente al declarar la dicha zona como libre de mutantes.

Keller podría haber evadido su captura durante muchos años más si no fuese por su propia arrogancia. Permitió que le vieran en los clubs y restaurantes de Los Angeles, y conducía un llamativo Chevrolet Camaro del 67. Siguiendo su rastro sin demasiada dificultad, los investigadores del MRD descubrieron que Keller había estado viviendo durante un año y medio en un refugio subterráneo hecho a medida equipado con todo tipo de lujos.

Lo próximo que deberías leer es que ese refugio se convirtió en su propia tumba. Sin embargo, el agente de campo asignado a la operación subestimo por completo los poderes telequinéticos de Keller. Un ataque láser intentó matarlo instantáneamente, antes de que siquiera supiera que un ataque era inminente, pero solo tuvo éxito en sus manos y antebrazos. Keller fue capaz de parar la hemorragia telequinéticamente, y se abrió camino entre los Exomis que le atacaban para efectuar una audaz huida. Le persiguieron tres máquinas: la pieza más grande de metal obtenida de los análisis posteriores fue de siete milímetros.

Keller fue uno de los últimos mutantes en llegar a Fortaleza X, habiendo sobrevivido hasta hoy con sus propios medios durante tres años. No fue parte de ningún grupo de resistencia, no fue protegido por agencias pro-mutantes y no contactó con simpatizantes extranjeros. Parecía tener una especie de orgullo que no le dejaba aceptar ayuda de otros.

No se sabe qué le hizo responder finalmente a la llamada de Magneto. Quizás llegó al límite de su fuerte autoconfianza. O podría ser que Megan Gwynn (Pesadilla) echó una mano a la hora de reclutarle, tal y como se sabe que hizo con Sofia Mantega y Sidney Green.