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[Artículo] ¿A qué se debe el éxito de Deadpool y qué significa para el cine de superhéroes?

Que Deadpool ha sido un éxito nadie lo duda. Años les costó a Ryan Reynolds y Tim Miller sacar adelante el proyecto. Cuando por fin Fox decidió darle luz verde a la película, puso una pequeña condición: un presupuesto de 58 millones de dólares. La mitad que una película de superhéroes estándar. Y es que, por mucho que el personaje tuviera algunos fans incondicionales, la verdad es que casi nadie conocía a Deadpool. Y por si fuera poco, la película estaba concebida para ser para mayores de edad. ¿Cómo se la iba a jugar la productora con tantas cosas en contra? El resultado ahí está, 4 semanas después de su estreno, Deadpool ha recaudado ya más de 600 millones de dólares en todo el mundo. Más de diez veces su presupuesto inicial.

Pero, ¿y ahora qué? Cineastas como Peyton Reed y James Gunn ya han manifestado su miedo a que las productoras quieran explotar la fórmula Deadpool. Por un lado, Marvel Studios ya se la jugó con Guardianes de la Galaxia y Ant-Man, proyectos que tuvieron un gran éxito, pero Fox ha dado con su gallina de los huevos de oro haciendo algo aun más nuevo. La película de Tim Miller tiene frescura, un personaje que engancha, un humor muy propio y escenas que nunca antes se habían visto en una película de superhéroes.

No han tardado en salir noticias y rumores en torno a otras películas del género que vayan a tener una clasificación para adultos. Cómo si de eso dependiera el éxito de una película. No nos equivoquemos, la clasificación R de Deadpool solo fue un medio más para poder llegar a la clave de la película: la fidelidad al personaje. Lejos de lo que muchos piensan, la gran victoria de esta película fue poner un cómic en la pantalla. Sí, el personaje tiene carisma, es gracioso y clava katanas como si estuviera en una película de Tarantino. Pero eso no es nada que no hayamos visto antes en las páginas de un cómic. El gran error de Hollywood en muchas películas es coger una idea que ha tenido éxito antes y darle la vuelta para “mejorarla”. Superman y Batman llevan publicándose desde finales de los años 30 mientras que los personajes Marvel desde inicios de los 60. Y aún se siguen publicando. Han sobrevivido durante años y siguen gustando y vendiendo. Pero Hollywood cree que puede mejorarlo. ¿Cuántas veces habéis oído “pues me gustó más la película que el libro”?

Deadpool

Los cómics tienen historias de sobra para poder ser narradas en el cine. Tiene personajes de todo tipo, con personalidades varias, múltiples capas y años de historia. Pero Hollywood siempre tiene que meter mano: siempre tiene que haber una Darcy; tiene que haber un triángulo amoroso Bobby-Pícara-Kitty cuando tienes personajes como Coloso por ahí; tiene que haber unos trajes cuanto menos molones mejor…

Es difícil llevar cosas de las viñetas a la pantalla, de eso no hay duda. No todo queda igual de bien. Eso se dijo en su día con los trajes de los X-Men en el año 2000, película producida por Fox. Vaya, los mismos que han hecho Deadpool con un traje calcado al de su contrapartida de los cómics ¡Y qué bien funciona en pantalla! Sí, vale, no es un traje amarillo y azul como el de los X-Men, pero sí el que llevaba Negasonic Teenage Warhead en la misma película. ¿Y a quién no le gustaría ver a la Patrulla X con esos trajes? ¡Si hasta chocaba ver a Ajax con esa ropa tan normal!

Por eso, las productoras no deben dejar que el éxito de Deadpool les lleve a equívoco. La clave no es coger un personaje de un cómic y hacer una película para adultos con mucho humor. La clave es coger algo que ha gustado ya a muchos lectores y darle tres dimensiones. Por supuesto que las nuevas historias son bienvenidas. Nadie quiere pagar para ver algo que ya ha visto. El argumento de Deadpool no está sacado de ningún arco concreto. Hay que coger la esencia de los personajes y sus historias, sus motivaciones, su espíritu. Y eso trasladarlo a la pantalla de forma fiel. En todo momento de la película, Ryan Reynolds es Deadpool. Todos fuimos testigos y disfrutamos de su interpretación.

Al contrario de lo que creen muchas productoras, incluida Marvel Studios por mucho que lo niegue, no existe una fórmula para hacer todas las películas de superhéroes. Y la razón es sencilla: los superhéroes son distintos entre sí. Podemos reírnos mucho con una película Ant-Man, pero eso no quiere decir que tengamos que reírnos en una película de Thor donde un Dios Nórdico salva al planeta. Cada historia tiene su propia esencia y debe sentirse. Las productoras no deben caer en lo fácil de imitar otros éxitos. Si no, que se lo digan a los 3 Razzies de Cuatro Fantásticos de Josh Trank. Que el espíritu realista y oscuro de la trilogía de Nolan sobre el Caballero Oscuro tuviera mucho éxito no quiere decir que vaya a tenerlo con la Priemera Familia. A los hechos me remito. Nada tenía que ver el tono de esa película con el tono de las historias originales de los cómics. Pero Hollywood siempre ataca. Ahora, vayamos asumiéndolo, nos tocará tragarnos un par de películas que intenten copiar el estilo de Deadpool con personajes que no tengan nada que ver. Así funciona esto.

Aun así, este humilde fan aún conserva la esperanza de que las productoras de cine pronto aprendan a adaptar historias. Al menos las basadas en nuestro queridos superhéroes de cómic. Esperemos que Deadpool haya abierto esa puerta para que, en futuras películas, podamos ver a nuestros personajes adquirir tres dimensiones y vivir aventuras nuevas en la gran pantalla manteniendo el espíritu que nos cautivó en sus páginas, y no tirando de recursos ya explotados como si de una fórmula de dinero se tratara.